La Voz de César Vidal

Editorial: El plan de Trump para acabar con la guerra de Ucrania - 25/11/25

César Vidal

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Por César Vidal.

https://www.cesarvidal.tv/editorial/videos/el-plan-de-trump-para-acabar-con-la-guerra-de-ucrania-25-11-25

En este editorial, César Vidal establece un paralelismo histórico entre la política del emperador Adriano, capaz de replantear los límites del Imperio Romano para asegurar su supervivencia, y la propuesta presentada por Donald Trump para poner fin a la guerra de Ucrania. A juicio de Vidal, el plan de 28 puntos elaborado por el expresidente estadounidense constituye la iniciativa diplomática más audaz, inteligente y equilibrada de la política exterior de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial.

El análisis recorre los elementos centrales de esta propuesta, que apuesta por una Ucrania neutral, la renuncia a una nueva expansión de la OTAN hacia el este, la redefinición territorial que reconoce el control ruso sobre Crimea y el Donbass, y la reincorporación económica de Rusia al escenario internacional. Asimismo, detalla el gigantesco proyecto de reconstrucción de Ucrania, financiado y dirigido por Estados Unidos y la Unión Europea, que transformaría al país en un espacio de inversión estratégica para grandes corporaciones occidentales durante décadas.

Vidal explica cómo este plan redefine de forma clara quiénes salen beneficiados del conflicto —Estados Unidos y Rusia— y quiénes resultan profundamente perjudicados, con Ucrania y la Unión Europea a la cabeza. Destaca además la responsabilidad de los dirigentes ucranianos, la corrupción del gobierno de Zelensky, las violaciones de derechos humanos cometidas en el Donbass y la absoluta dependencia europea de las decisiones de la OTAN, que ha dejado en evidencia la inexistencia de una política exterior propia.

El editorial concluye advirtiendo de que, si la propuesta fracasa, el futuro para Ucrania, Europa y el mundo podría ser todavía más oscuro. Aun así, invita a no caer en el desánimo y a recordar que los poderosos solo parecen gigantes cuando se les contempla de rodillas, llamando a recuperar la dignidad de quien decide ponerse en pie.

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Anuncio Del Plan De 28 Puntos

Seguridad, OTAN Y Neutralidad De Ucrania

Reconstrucción, Energía Y Fondos Congelados

Sanciones, G8 Y Cooperación Económica

Derechos Humanos, Donbass Y Desnazificación

Estatus Territorial Y Alto El Fuego

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La voz con César Vidal. Desde el exilio. Muy buenos días, very buenas tardes, muy buenas noches, ando bienvenidos atrás de la voz. Soy César Vidal, hoy es el martes 25 of 2025, and I dirijo a los hispanoparlans of ambitious, at the situated at the one or another del Atlántico and del Pacífico, and sharp, looks like the exiled. Corría el año 138 d.C. and the 10 de Julian, when falleció en su viaje de Baillae el emperador Adriano. On tan solo 62 años, Adriano había reinado 21 años que marcarían profundamente la historia universal. Convertido en emperador en el momento en que Roma alcanzaba la mayor extensión territorial de su tiempo, Adriano supo captar a la perfección y desde el principio que el imperio debía adoptar unos límites concretos si no deseaba acabar pereciendo por sobreextensión. Así, Adriano renunció a la extensión del imperio en el este de Europa. Fijó la frontera norte en el denominado Muro de Adriano, que implicaba no avanzar más, replegó tropas en Oriente y eliminó el Estado judío de Bar Kogba por considerar que resultaba profundamente dañino para el imperio. En apariencia, el imperio romano se estaba replegando. En la práctica, lo que estaba era garantizando de la manera más inteligente su supervivencia. El Imperio Romano, que aceptaba que no podía ser la única potencia mundial y que había que asumir las limitaciones innegables de esa condición, se colocó así bajo Adriano en el camino de la perdurabilidad. Aún sobrevivía gracias a aquella inteligente política durante más de tres siglos. En ocasiones se da un paso atrás para evitar una retirada inmensa o un desplome pronto. Es justo la manera de prolongar la supervivencia que tienen los imperios regidos por políticos inteligentes y sagaces. En las últimas horas hemos tenido nuevas noticias sobre la propuesta de Trump para concluir la guerra en Ucrania. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes. Primero, en apariencia, Donald Trump tiene intención de acabar con la guerra de Ucrania y con esa finalidad ha redactado un plan de 28 puntos. Segundo, el primer punto es que se confirmará la soberanía de Ucrania. Tercero, en segundo lugar, se firmará un acuerdo integral de no agresión entre Rusia, Ucrania y Europa. Todas las ambigüedades de los últimos 30 años se considerarán resueltas. Cuarto, en tercer lugar, se espera que Rusia no invada los países vecinos y que la OTAN no se expanda más. Quinto, en cuarto lugar, se celebrará un diálogo entre Rusia y la OTAN con la mediación de Estados Unidos para resolver todas las cuestiones de seguridad y crear las condiciones para la distensión, con el fin de garantizar la seguridad mundial y aumentar las oportunidades de cooperación y desarrollo económico futuro. Sexto, en quinto lugar, Ucrania recibirá garantías de seguridad fiables. Séptimo, en sexto lugar, el tamaño de las Fuerzas Armadas de Ucrania se limitará a 600.000 efectivos. Octavo. En séptimo lugar, Ucrania se compromete a consagrar en su Constitución que no se unirá a la OTAN y la OTAN se compromete a incluir en sus estatutos una disposición según la cual Ucrania no será admitida en el futuro. Noveno. En octavo lugar, la OTAN se compromete a no estacionar tropas en Ucrania. Décimo. En noveno lugar, se estacionarán aviones de combate europeos en Polonia. Un décimo. En décimo lugar, se consigna la garantía de Estados Unidos. Estados Unidos recibirá una compensación por la garantía. Si Ucrania invade Rusia, perderá la garantía. Si Rusia invade Ucrania, además de una respuesta militar coordinada y decisiva, se restablecerán todas las sanciones globales, se revocará el reconocimiento del nuevo territorio y todos los demás beneficios de este acuerdo. Si Ucrania lanza un misil contra Moscú o San Petersburgo sin motivo, la garantía de seguridad se considerará inválida. En un décimo lugar, Ucrania es elegible para la adhesión a la Unión Europea y recibirá acceso preferencial a corto plazo al mercado europeo mientras se examina esta cuestión. Décimo tercero, en dos décimo lugar, se pondrá en funcionamiento un potente paquete global de medidas para reconstruir Ucrania, que incluye, entre otras cosas, la creación de un Fondo de Desarrollo de Ucrania para invertir en industrias de rápido crecimiento como la tecnología, los centros de datos y la inteligencia artificial. Estados Unidos cooperará con Ucrania para reconstruir, desarrollar, modernizar y operar conjuntamente la infraestructura de gas de Ucrania, incluidos los gasoductos y las instalaciones de almacenamiento. Esfuerzos conjuntos para rehabilitar las zonas afectadas por la guerra con el fin de restaurar, reconstruir y modernizar ciudades y zonas residenciales, desarrollo de infraestructuras, extracción de minerales y recursos naturales. El Banco Mundial elaborará un paquete de financiación especial para acelerar estos esfuerzos. Decimo cuarto. En decimotercer lugar, Rusia se reintegrará en la economía mundial. El levantamiento de las sanciones se debatirá y acordará por etapas y caso por caso. Estados Unidos firmará un acuerdo de cooperación económica a largo plazo para el desarrollo mutuo en los ámbitos de la energía, los recursos naturales, las infraestructuras, la inteligencia artificial, los centros de datos, los proyectos de extracción de metales raros en el Ártico y otras oportunidades empresariales mutuamente beneficiosas. Se invitará a Rusia a volver a formar parte del G8. Decimoquinto. En decimocuarto lugar, los fondos congelados se utilizarán de la siguiente manera. Se invertirán 100.000 millones de dólares de los activos rusos congelados en los esfuerzos liderados por Estados Unidos para reconstruir e invertir en Ucrania. Estados Unidos recibirá el 50% de los beneficios de esta iniciativa. Europa añadirá 100.000 millones de dólares para aumentar la cantidad de inversión disponible para la reconstrucción de Ucrania. Se descongelarán los fondos europeos congelados. El resto de los fondos rusos congelados se invertirán en un vehículo de inversión americano-ruso independiente que llevará a cabo proyectos conjuntos en áreas específicas. Este fondo tendrá como objetivo fortalecer las relaciones y aumentar los intereses comunes para crear un fuerte incentivo para no volver al conflicto. En decimoquinto lugar, se creará un grupo de trabajo conjunto entre Estados Unidos y Rusia sobre cuestiones de seguridad para promover y garantizar el cumplimiento de todas las disposiciones del presente acuerdo. Decim. En decimosexto lugar, Rusia consagrará en la ley su política de no agresión hacia Europa y Ucrania. En decimos lugar, Estados Unidos y Rusia acordarán prorrogar la vigencia de los tratados sobre no proliferación y control de armas nucleares, incluido el Tratado STAR I. Decimoveno. En decimoctavo lugar, Ucrania acepta ser un Estado no nuclear de conformidad con el Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares. Vigésimo. En decimoveno lugar, la central nuclear de Zaporizhia se pondrá en marcha bajo la supervisión del OIA y la electricidad producida se distribuirá a partes iguales entre Rusia y Ucrania en una proporción del 50%. Vigésimo primero. En vigésimo lugar, ambos países se comprometen a implementar programas educativos en las escuelas y la sociedad destinados a promover la comprensión y la tolerancia de las diferentes culturas y a eliminar el racismo y los prejuicios. Ucrania adoptará las normas de la Unión Europea sobre tolerancia religiosa y protección de las minorías lingüísticas. Ambos países acordarán abolir todas las medidas discriminatorias y garantizar los derechos de los medios de comunicación y la educación ucranianos y rusos. Toda ideología y actividad nazi debe ser rechazada y prohibida. Vigésimo. En vigésimo primer lugar, el plan establece el destino de los territorios. Crimea, Lugans y Danietsk serán reconocidos como rusos de facto, incluso por Estados Unidos. Gerson y Saporilla quedarán congelados a lo largo de la línea de contacto, lo que supondrá un reconocimiento de facto a lo largo de dicha línea. Rusia renunciará a otros territorios acordados que controla fuera de las cinco regiones. Las fuerzas ucranianas se retirarán de la parte de la región de Dañez que controlan actualmente, y esta zona de retirada se considerará una zona tampón desmilitarizada neutral, reconocida internacionalmente como territorio que pertenece a la Federación de Rusia. Las fuerzas rusas no entrarán en esa zona desmilitarizada. Vigés segundo. En vigésimo lugar, tras acordar los futuros acuerdos territoriales, tanto la Federación de Rusia como Ucrania se comprometen a no modificar dichos acuerdos por la fuerza. Las garantías de seguridad no se aplicarán en caso de incumplimiento de este compromiso. Vigés III. En 23 lugar, Rusia no impedirá a Ucrania utilizar el río Nieper para actividades comerciales y se alcanzarán acuerdos sobre el libre transporte de cereales a través del Mar Negro. Vigés IV. En 24 lugar, se creará un comité humanitario para resolver las cuestiones pendientes. Todos los prisioneros y cadáveres restantes serán intercambiados sobre la base de todos por todos. Todos los detenidos civiles y rehenes serán devueltos, incluidos los niños. Se pondrá en marcha un programa de reunificación familiar. Se tomarán medidas para aliviar el sufrimiento de las víctimas del conflicto. Vigésimo. En vigésimo lugar, Ucrania celebrará elecciones en 100 días. VIXI. En XII, todas las partes implicadas en este conflicto recibirán amnistía total por sus acciones durante la guerra y acordarán no presentar ninguna reclamación ni considerar ninguna queja en el futuro. XVII. En XIVI lugar, este acuerdo será legalmente vinculante. Su aplicación será supervisada y garantizada por el Consejo de Paz presidido por el presidente Donald Trump. Se impondrán sanciones en caso de incumplimiento. Vigésimo. Finalmente, una vez que todas las partes acepten este memorándum, el Alto el Fuego entrará en vigor inmediatamente después de que ambas partes se retiren a los puntos acordados para comenzar la aplicación del acuerdo. La propuesta de acuerdo presentada por el presidente Donald Trump para acabar la guerra de Ucrania constituye el plan más audaz, más inteligente y más equilibrado de la política exterior americana desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Implica también un grado de realismo, sensatez y percepción política al que no hemos estado acostumbrados en décadas por la Casa Blanca. De llevarse a cabo, no cabe la menor duda de que Europa en particular y en general el mundo podría vivir una nueva etapa de paz y cooperación internacionales que resultaran beneficiosas para todos. De entrada, el plan de paz reconoce de manera expresa que la raíz de esta guerra no fue un supuesto expansionismo ruso, sino la ampliación de la OTAN hacia el este, una ampliación que se ha producido durante décadas en contra de las promesas formuladas por Estados Unidos a Mijail Gorbachev y a Boris Yeltsin. Al reconocerlo, se establece el compromiso de que la OTAN ya no se ampliará más y de que Ucrania no formará parte de la misma, asumiendo por el contrario una posición cercana a la neutralidad garantizada. En segundo lugar, el Plan de Paz reconoce también implícitamente lo que estuvo claro desde el principio, salvo para belicistas e ignorantes, y es que Ucrania jamás ha podido ganar esta guerra, salvo que el mundo hubiera aceptado verse inmerso en un holocausto nuclear. Iniciado el conflicto, solo cabía esperar su derrota, algo que los que lo dirigían no tardaron en ver, aunque lo aprovecharan para ir espoliando a Ucrania de sus riquezas nacionales. Cuando Boris Johnson presionó, en compañía de Joe Biden a Zelensky para que no hiciera honor al acuerdo de paz alcanzado con Rusia en Estambul, no lo hizo por Ucrania, sino para crear un escenario en el que finalmente se pudiera despojar más fácilmente a Ucrania y causar daños a Rusia. En tercer lugar, el plan reconoce también una realidad que se ha intentado negar, y es que los nacionalistas ucranianos han violado los derechos humanos de los habitantes del Donbass desde hace décadas, hasta el punto de provocar que deseen volver a reintegrarse en su patria de siglos, es decir, en Rusia. Ucrania tendrá que respetar todos los derechos humanos que lleva conculcando desde hace décadas, incluidos los de libertad religiosa, libertad lingüística y libertad de educación. Además, deberá acabar con los grupos nazis que han apoyado con auténtica ferocidad a los nacionalistas ucranianos, lo que incluye al Batayonazov y otros colectivos semejantes entrenados en países occidentales de manera que solo puede calificarse como vergonzosa. En cuarto lugar, se consagra la alteración de las fronteras y se consagra de una manera lógica y natural. Crimea sigue siendo parte de Rusia como siempre lo ha sido, ya que su inclusión en Ucrania fue llevada a cabo por el dictador soviético y ucraniano Nikita Khrushchev y las regiones del Donbass, que siempre fueron rusas, vuelven de manera formal, de facto lo hicieron hace años, a Rusia. A decir verdad, Rusia tendría derecho a recuperar más de sus territorios históricos y la firma de paz resulta por ello urgente, ya que podría conseguirlo todavía en el campo de batalla. En quinto lugar, el acuerdo señala que ha llegado la hora de los negocios. Rusia volverá al mundo comercial del que nunca debió ser excluida y volverá otra vez a ser miembro del G8. De manera muy inteligente, Estados Unidos se convertirá en un socio comercial en zonas especialmente estratégicas como el Ártico. E igual que sucedió antaño con la estrategia Nixon-Kissinger, que tan felizmente logró separar a China de la Unión Soviética, la política de confrontación dejará paso a una de cooperación y mutua prosperidad económica. En sexto lugar, Estados Unidos recuperará con creces el dinero enviado a Ucrania, no para que regrese, lamentablemente, a los bolsillos de sus ciudadanos, pero sí para que vaya a parar a multinacionales y fondos de inversión como BlackRock. Según algunos cálculos, Ucrania estará pagando la ayuda americana durante los próximos dos siglos. Y en séptimo lugar, tendrá lugar un intento por cerrar heridas que incluirá de manera discutible moralmente que ladrones corruptos como Zelensky y sus equipos no sean llevados ante los tribunales y puedan disfrutar del fruto de su corrupción en un exilio dorado o en la misma Ucrania. Todos estos aspectos implican, como hemos señalado, un esfuerzo más que notable por desandar los errores de la política exterior de los Estados Unidos en las últimas décadas, y tienen muy buena posibilidad de conseguirlo estableciendo un marco estable de paz y de cooperación. Sin embargo, no cabe engañarse en cuanto a quién ha ganado y quién ha perdido en esta guerra, que dichosamente podría acabar pronto. La han ganado Estados Unidos y Rusia. En el primer caso, con un enorme coste económico, pero con unos beneficios finales gigantescos. Durante décadas Ucrania no pasará de ser un inmenso pozo de riquezas que irán a parar a compañías americanas de manera tan masiva que cuesta incluso de imaginar, aunque no se pueda negar. A fin de cuentas, como señaló el belicista Lindsay Graham, se apoyaba a Ucrania en la guerra no para defender la democracia o su integridad territorial, sino para controlar sus materias primas. En el segundo lugar, esta guerra la ha ganado Rusia, que conseguiría que al fin Estados Unidos cumpla sus promesas sobre la no expansión de la OTAN. No incluya a Ucrania en la OTAN y comience una política no de confrontación, sino de colaboración en beneficio de ambas potencias. La guerra la han perdido Ucrania y la Unión Europea. En cuanto a Ucrania, resulta obvio que el dejarse llevar por unos nacionalistas corruptos y entregados a la OTAN tendrá como consecuencia que perderá no poco territorio que tenía antes de iniciado el conflicto, que quedará endeudada durante siglos, que no podrá explotar en beneficio propio sus riquezas naturales y que ha perdido no menos de 400.000 hombres en el campo de batalla. Todo ello sin que tenga la garantía de que los nazis desaparecerán de su política o disminuirá la corrupción o se producirá la entrada en la Unión Europea. Zelensky ha dado muestras durante años de ser de lo peor en la política mundial y el daño que ha causado a Ucrania cuando decidió someterse a los dictados de Johnson y Biden resulta verdaderamente inconmensurable. Como en tantas ocasiones, lo que deciden políticos corruptos y sin moral lo pagan los ciudadanos de su nación. Con todo, si Ucrania logra recuperar el respeto por los derechos humanos pisoteados por los nacionalistas, no habrá ganado poco en esta guerra. Europa ha sido la otra gran derrotada en este conflicto al dejar de manifiesto que no tiene una política exterior propia. Hungría sería una excepción, que sus dirigentes gobiernan oligárquicamente la Unión Europea sin tener en cuenta el deseo de sus ciudadanos y, sobre todo, que la OTAN se ha convertido en una carga demasiado pesada de soportar, además de inútil. Para Colmo, hay naciones que no están contentas con lo que no han podido conseguir. Polonia, a la que Churchill denominó acertadamente la hiena de Europa, soñó con invadir la Ucrania occidental y quedarse con parte de ese territorio con la excusa de enfrentarse al expansionismo ruso. Hace ya tiempo que ha quedado de manifiesto que sus sueños no se cumplirán, pero además ahora se cierne sobre ella el peligro de que si Ucrania entra en la Unión Europea, su agricultura se verá seriamente dañada por un competidor más que peligroso. La derrota de Polonia es enorme, aunque pocos, muy pocos, se percaten de ello. Añades a todo el ridículo sufrido por Alemania, por Francia o por Gran Bretaña al dar a Zelensky unas garantías imposibles de cumplir o la inmensa vergüenza que ha recaído sobre Kaya Kallas, la ministra de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, que ha tenido que ser amonestada por la propia Úrsula von der Leyen, presidente de la Comisión Europea, por su belicismo antirruso. Si algo ha demostrado este conflicto es que Europa es cero en política exterior. Hay que insistir en ello. El plan Trump es una pieza maestra de la diplomacia y servirá, si se lleva a cabo, para fianzar el imperio americano por lo que queda de siglo al menos. Seguramente, sin saberlo, Trump se habrá convertido en el Adriano americano. Si el plan por el contrario fracasa, ay, si fracasa, solo cabe esperar lo peor, y de manera muy especial, lo peor para Ucrania, para Europa anda. But no se dejen llevar por el desánimo la frustración, y es que a pesar de que los poderosos muchas veces parecen gigantes, it's solo because se les contempla de rodillas, and ya va siendo hora tocan pie. Una parte no pequeña has been a sostener a un dictador corrupto y vendepatrias que se llama Volodymyr Zelensky and entrenar a grupos nazis como el ucraniano Batallón Azov. Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches. Les ha hablado César Vidal desde el exilio. Que Dios los bendiga.

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