La Voz de César Vidal

Editorial: Las memorias del rey Juan Carlos (y II): Los acontecimientos - 19/11/25

César Vidal

Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.

0:00 | 20:18

Por César Vidal.

https://www.cesarvidal.tv/editorial/videos/las-memorias-del-rey-juan-carlos-y-ii-los-acontecimientos-19-11-25


En este editorial, César Vidal analiza las memorias recién publicadas del rey Juan Carlos en Francia, centradas en su relación con Franco, su papel en la Transición y su versión de episodios clave como el 23F. A partir del libro Reconciliación, César Vidal repasa cómo se gestó la restauración de la monarquía, el desmontaje del franquismo, el “espíritu de la Transición” y la proyección internacional de España hasta el simbólico año 1992.

Al mismo tiempo, César Vidal contrasta aquel periodo con la España actual: el avance del nacionalismo catalán, la violencia de ETA, la degeneración de la clase política, la llamada “memoria histórica” y el uso de la figura del propio Juan Carlos I para debilitar la monarquía. El editorial concluye advirtiendo de la crisis del sistema surgido de la Transición y llamando a no contemplar a los poderosos “de rodillas”, sino a ponerse en pie ante una España al borde de un cambio de régimen.

Support the show

Apertura Y Anecdota De Reconciliación

SPEAKER_01

La voz con César Vidal, desde el exilio. Muy buenos years, very, and you're at this singladura de la voz. I'm César Vidal. Hoy is the miracle of 2025, and I dirige the Hispanoparlans of ambassadors, to the situation at the other line of the Atlantic and Pacific, and I was like the age of 1978, when the rey Juan Carlos visited Mexico, a nation hispano-americana that had received a multitude of exiliados republicanos tras la guerra civil. Juan Carlos expresó el deseo de visitar a Dolores Rivas Sheriff, the viuda del último presidente de la Segunda República, Manuel Azaña. Sin embargo, la viuda del presidente Azaña no consintió en ser visitada, sino que manifestó su deseo de ser ella la que acudiera a ver al rey en la embajada española, afirmando: Soy yo la que viene a saludar a mi rey. En el curso de la cordial entrevista, Dolores Rivas Sheriff dijo al rey Juan Carlos, a mi marido le habría encantado ver este encuentro, a lo que el rey señaló riéndose, y a mí, porque yo también he sido exiliado. En el futuro, cada vez que el rey Juan Carlos visitó México, se preocupó de hacer llegar un ramo de flores a la viuda de Azaña. El encuentro encarnaba como pocos el espíritu de la transición, el de una generación joven que deseaba la reconciliación nacional de todo corazón y que recibía el respaldo de no pocos miembros de una generación más mayor que se había enfrentado en los campos de batalla. Tanto unos como otros ansiaban una España nueva en paz y prosperidad, mirando a un futuro que no estuviera lastrado por un pasado trágico. En las últimas horas hemos tenido noticias sobre las memorias del rey Juan Carlos publicadas en Francia. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes. Primero, se acaba de publicar en Francia un libro de memorias del rey Juan Carlos. Segundo, el volumen de 505 páginas ha sido publicado por Stock. Tercero, el texto titulado Reconciliación se debe a Laurens Debré. Hija de Gajis Debrey, Laurent ha sido siempre una gran admiradora del rey Juan Carlos y de la transición española, fenómenos ambos sobre los que ha escrito en distintas ocasiones e incluso ha realizado un documental. Cuarto, el libro está vinculado con el deseo del rey Juan Carlos de arrojar luz sobre episodios muy concretos de su vida y hacer balance sobre su legado. Quinto, si ayer en el editorial nos referimos a los juicios y descripciones que Juan Carlos dedica a personajes de la reciente historia, no solo de España, sino en el mundo, en el de hoy vamos a referirnos a su relato de los acontecimientos que han marcado su vida. Sexto, el relato de los hechos comienza con un destierro en el extranjero que el rey pensó que solo duraría unas semanas, que ya se ha prolongado varios años, y que por la acción combinada del gobierno de Pedro Sánchez y de su hijo el rey Felipe, no parece que vaya a concluir. Séptimo, a partir de un relato que permite ver al rey Felipe como un personaje desprovisto de sentimientos e interesado sobre todo en mantenerse en el trono con la ayuda de su esposa Leticia, que no ha contribuido precisamente a sembrar la armonía entre los miembros de la familia real, el rey Juan Carlos comienza a describir su infancia. VIII. Fue la infancia de un niño que nació en el exilio, que tuvo problemas para manejarse con la lengua española durante sus primeros años, aunque podía expresarse con soltura en otros idiomas y que se enfrentó con problemas como la dislexia o el hecho de ser zurdo y que lo obligaran a escribir como si fuera diestro. Noveno. Ese niño, al que se llamaba habitualmente Juanito, fue enviado a España a educarse en virtud del pacto sellado en el Yate Azor entre su padre, don Juan, y el general Franco. Para don Juan significaba el reconocimiento por Franco de que la monarquía debía continuar y para Franco implicaba que el futuro de España seguiría en sus manos de manera indefinida. Fiscalizado disciplinadamente por preceptores, Juan Carlos educaría primero en las tres academias militares para luego recibir una formación universitaria. De forma bien reveladora, entre sus preceptores más destacados de entonces se encontraría Torcuato Fernández Miranda. I decimo. Durante años, Juan Carlos aspiraría a ser designado sucesor por Franco, y lo haría en medio de un clima enrarecido en el que Franco administraba sobre todo silencios, and buena parte del entorno franquista, especialmente de La Falange, le era abierta y despectivamente hostil. II. La designación de sucesor se la comunicó Franco exigiéndole que en ese mismo momento le dijera si aceptaba o no, y señalándole que no podía consultar la cuestión con su padre Don Juan. Juan Carlos aceptó el ofrecimiento de Franco, lo que provocó que por seis meses su padre no le dirigiera la palabra y que incluso pensara en solicitar de las casas reales europeas que no lo reconocieran, un paso que finalmente no dio, disuadido por su esposa. Décimo tercero. Fue la protección directa de Franco la que permitió al príncipe Juan Carlos, en calidad no de príncipe de Asturias, sino de príncipe de España, avanzar hacia la corona, en momentos especialmente en que su primo Alfonso de Borbón-Dampier, casado con una nieta de Franco, era considerado un candidato mucho más aceptable por diversos sectores del régimen franquista. X4. De manera bien reveladora y además cierta, Juan Carlos afirma en sus memorias que todo lo que es se lo debe a Franco, que logró que fuera coronado y que siempre mantuvo con él una magnífica relación en la medida en que era consciente de que tras su muerte tendría que producirse un cambio político en España en que se legalizaran los partidos, se celebraran elecciones y se avanzara hacia un sistema democrático. Décimoquinto. Fue la resolución de Franco la que se tradujo en que Juan Carlos fuera coronado rey en medio de un clima de malestar social que venía al menos desde la crisis económica iniciada en 1973 y de una incertidumbre sobre cómo reaccionaría el régimen. XIV. De hecho, el último presidente del gobierno de Franco, Carlos Arias Navarro, no tuvo la decencia de dimitir, obligando a Juan Carlos a confirmarlo en su puesto y retrasando la tarea de desguace del franquismo y de marcha hacia la transición democrática. Xéptimo, Juan Carlos ya había comenzado la tarea de la transición antes de la muerte de Franco, e incluso a través del dictador rumano Chausescu había comenzado los contactos con el Partido Comunista de España. Ximoctavo, la pésima sintonía entre Juan Carlos y Arias Navarro acabó llevando a este a dimitir, especialmente, tras una visita del Rey a Estados Unidos, en la que manifestó su firme compromiso con una transición democrática. 19. La transición tendría, aparte del rey Juan Carlos, a dos figuras claves. La primera fue Torcuato Fernández Miranda, que pudo ser presidente del Gobierno, pero que prefirió estar en el Consejo del Reino y en las Cortes para servir mejor al rey. Y la segunda, Adolfo Suárez, que fue designado a partir de una terna del Consejo del Reino, impulsada directamente por Torcuato Fernández Miranda, que podría decir que había entregado al rey lo que el rey le había pedido. Vigésimo, Adolfo Suárez sería esencial para avanzar la ley de reforma política, que fue aprobada primero por las Cortes franquistas y después por un referéndum, y especialmente para ir desmontando todo el aparato de la dictadura a la vez que se legalizaban partidos y sindicatos, se convocaban las primeras elecciones democráticas y se consagraban legalmente las libertades políticas. Vigés I. Las primeras elecciones fueron un éxito a pesar de que la oposición se había enfrentado con ellas de manera rotunda. Suárez quedó consagrado como el artífice de la transición al lado del rey de Fernández Miranda, que se retiró de la vida pública poco después. VII. Aunque Juan Carlos fue consciente de que el gran problema para la unidad de España era el nacionalismo catalán y no el vasco, ese hecho, que se vería confirmado durante las décadas siguientes, quedó opagado por la manera en que la organización terrorista ETA acompañó la transición con la mayor oleada de asesinatos de su sangrienta historia. Vigésimo tercero. Los crímenes de ETA y un malestar social que se intentó frenar mediante los pactos de la Moncloa, de los que Juan Carlos habla muy elogiosamente, fueron los factores que, junto a un deseo de volver al franquismo, provocaron el golpe del XXIII, desencadenado a los pocos días de la dimisión de Adolfo Suárez. Vigés cuarto. Juan Carlos señala en sus memorias que el 23F no hubo un golpe, sino tres. Junto a la acción golpista de una extrema derecha involucionista, representada por Tejero y Milans del Bosch, existía otro golpe que pretendía llevar a la presidencia del gobierno al general Armada. Golpe para el que se habían establecido conversaciones con los partidos políticos y especialmente el socialista. Y un tercer golpe, ideado por falangistas, que pretendía aprovechar el primero para hacerse con el poder y restaurar el franquismo. Vigimo quinto. Juan Carlos afirma en sus memorias que nunca estuvo al corriente de ninguno de los tres golpes y que la entrada de Tejero en el Congreso constituyó una amarga sorpresa. Inmediatamente se puso en contacto con los jefes de las regiones militares para evitar que se sumaran al golpe, mientras que el jefe de la Casa Real, Sabino Fernández, bloqueaba la llegada del General Armada al Palacio de la Zarzuela y comunicaba a los generales que preguntaban al respecto que Armada ni estaba con el rey ni se le esperaba. Vigésto. A pesar de que no menos de la mitad de los jefes de las regiones militares, según Juan Carlos, eran partidarios de apoyar el golpe, las órdenes contrarias del rey lo desarticularon en una situación difícil en que el mismo mensaje del monarca por televisión tuvo que esperar a que se consiguiera sacar dos equipos de televisión española de manera clandestina y a que por rutas distintas llegaran con bastante retraso a Palacio. VIX VII. Cuando unas horas después de desarticulado el golpe, Juan Carlos se reunió con los distintos dirigentes políticos, le reconoció Adolfo Suárez que, a diferencia de él, se había equivocado con el general Armada, ya que le había mentido y era un traidor. VIVIVIII. El resto de la narración llevada a cabo por el rey Juan Carlos permite ver, por un lado, a una España que se fue reincorporando a foros internacionales de los que había quedado aislada durante el franquismo, que se convirtió en modelo para la transición de las dictaduras hispanoamericanas, que vivió un año mágico en 1992, pero que también fue perdiendo el pulso acosada por un nacionalismo catalán que ha ido a peor y que ha motejado como facha a todo el que no se somete servilmente al mismo, por un terrorismo sanguinario de ETA y por un cambio, sobre todo, de clase política que ha ido definitivamente degenerado. Vigésimo noveno. Cataluña. La figura de Puyol, junto a sus seguidores, es responsable directa del empeoramiento de las condiciones de convivencia hasta extremos impensables en 1975, de un acoso continuo al orden constitucional y de un golpe de Estado calificado como tal por el propio Juan Carlos, en el resto de España puede apreciarse un deterioro, una de cuyas muestras es, según el propio rey, un gobierno, en clara alusión al de Sánchez, formado por la izquierda y la extrema izquierda, y apoyado por los independentistas catalanes y vascos. Trigésimo. Si bien la política española se ha visto muy golpeada por episodios como la crisis económica de 2008 o el golpe de Estado de Cataluña, no es menos cierto que parte esencial de su deterioro se debe, según Juan Carlos, a la desaparición del denominado espíritu de la transición y también de unos políticos que, comenzando por su padre, Torcuato Fernández Miranda, Adolfo Suárez, Santiago Carrillo o los procuradores de las últimas cortes franquistas, supieron colocar por delante de sus intereses personales los de la nación. Trigésimo primero. Ese tipo de conducta se encuentra ausente en un Rodríguez Zapatero, causante de conflictos diplomáticos debidos a su torpeza, que luego el rey tenía que solucionar de manera discreta, en un Mariano Rajoy que no logró jamás el buen balance económico conseguido por José María Aznar o en un Pedro Sánchez, a cuyo gobierno Juan Carlos critica de manera acerada. Trigésimo, ese tipo de conducta, no encaminada a construir una España unida y sin resentimientos, sino a enfrentar a unos españoles con otros recordando los peores momentos del pasado nacional, se refleja en la denominada memoria histórica que pretende reabrir las heridas cerradas por la transición. Trigésimo III, ese deseo de desmontar el régimen tiene como uno de sus objetivos principales a la monarquía, porque ha sido la institución que, a juicio de don Juan Carlos, mantiene unida España durante las últimas décadas. Trigés IV, Juan Carlos concluye sus memorias señalando que reconoce que su vida privada no ha sido ejemplar y que nunca ha sido un santo, pero que su desempeño público sí ha sido muy positivo, aunque lamentablemente no sea esa la opinión que ahora mismo tienen muchos españoles. Y 35, finalmente Juan Carlos hace un llamamiento a mantener firme la monarquía como garantía de futuro democrático, aplicando el mismo lema que su padre don Juan pronunció cuando renunció en favor suyo a sus derechos dinásticos. Por España, todo por España, ¡Viva España! Las memorias del rey Juan Carlos, escritas en contra de los deseos de su padre don Juan, que le enseñó que los reyes jamás escriben memorias, constituyen un documento histórico de primer orden. Se redactan en un momento más que significativo, porque Juan Carlos lleva tres años en un exilio de difícil justificación al que ha contribuido no poco su hijo el rey Felipe, y porque además puede hacer balance de lo que fue y ha significado su reina. Se puede decir que, como tantas memorias, es un documento parcial y apologético, y ciertamente lo es, pero resulta de importancia esencial para comprender de forma cabal el papel de Franco en su carrera como monarca, los planes para la transición antes de la muerte del general y cómo ésta se fue desarrollando en más que buena medida por el deseo de que no volviera a producirse un enfrentamiento entre españoles y al calor de un entusiasmo no pocas veces generoso. El espíritu de la transición fue una realidad y, con todas sus limitaciones, fundamentalmente para favorecer a las castas privilegiadas de siglos, permitió desmontar de manera pacífica una dictadura de décadas nacida de una guerra civil y entrar en un sistema parlamentario no exento de defectos, pero mejor que el de cualquier otra época anterior de la historia de España. Que el papel del rey Juan Carlos fue esencial en ese cometido es algo que no puede negarse. También resulta de enorme interés su descripción del golpe del 23F o su relato emocionado de una España que avanzó hacia el 1992, auténtico año mágico, con la sensación de ser capaz de conjurar sus demonios familiares. Que en esos y otros episodios la intervención del rey fue esencial, no admite discusión alguna. Si todo fue un espejismo o un paréntesis, es algo que solo podremos saber a cabalidad con el paso del tiempo. Pero ahora se puede decir que no pocos pensamos entonces que España despegaba con decisión como nunca lo había hecho durante siglos. La codicia criminal del nacionalismo catalán, la corrupción de unas castas políticas a las que a España no les importa nada, la falta de competencia económica sufrida tras los gobiernos de Aznar, la inmoralidad de unos gobernantes que se valen de la tergiversación de la historia para enfrentar a los españoles, e incluso la ilegalidad sistemática de unos buscabonus de la agencia tributaria, cuya catadura inmoral descubrió el rey Juan Carlos cuando fueron a por él, como antes de la manera más injusta habían ido a por millones de españoles, son solo algunos de los aspects principales que dejan de manifiesto la crisis del sistema. Un sistema que, tal y como señala el propio Juan Carlos, would salt por los aires when salted la monarquía, anda se encuentra in precario because it has been utilized como baza para deslegitimarla. Constituye toda una declaración de principios. Quizá for recordar el final of the Library of Memorias, in which there are Spanish, viva Spanish. But no decent for the design or the frustration, and the poderos much gigantic, it's also because they contemplate the rodillas, and that is the time to put them in pieces. Let's talk about César Vidal desde el exilio. Que Dios los bendiga!

SPEAKER_00

Sección patrocinada mediante crowdfunding con el siguiente mensaje: Nuestro Señor Jesucristo, el único Dios verdadero, es misericordioso y nuestro Salvador.