La Voz de César Vidal

Editorial: Las memorias del rey Juan Carlos (I): Los personajes - 18/11/25

César Vidal

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Por César Vidal.

https://www.cesarvidal.tv/editorial/videos/editorial-las-memorias-del-rey-juan-carlos-i-los-personajes-18-11-25


En este editorial, César Vidal analiza las memorias recién publicadas del rey Juan Carlos I en Francia, un voluminoso testimonio en el que el monarca repasa episodios decisivos de su vida y ofrece valoraciones directas sobre algunas de las figuras más influyentes de la historia reciente de España y del mundo. 

A través de sus recuerdos, Juan Carlos traza un retrato elogioso de personajes clave como Don Juan, Torcuato Fernández-Miranda, Adolfo Suárez o Santiago Carrillo, reconoce el papel desempeñado por Franco en su ascenso y en la preparación de la Transición y expresa admiración por líderes internacionales como Mitterrand o Hassan II, al tiempo que critica con dureza a otros como Giscard d’Estaing o a los golpistas del 23-F.

Especial atención merecen sus reflexiones más personales, desde el afecto hacia su familia más cercana hasta su amarga visión del actual rey Felipe VI, a quien acusa de distanciamiento, falta de compasión y de someterlo a un aislamiento injustificado, así como sus comentarios prácticamente siempre negativos sobre la reina Letizia. 

A partir de estas memorias, César Vidal reflexiona sobre el deterioro institucional que atraviesa España, la manipulación partidista de la memoria histórica, la erosión del espíritu de la Transición y la grave crisis política que amenaza con convertir al país en un Estado fallido. 

Un editorial imprescindible para comprender el legado complejo de Juan Carlos I, la herencia del pasado que aún pesa sobre el presente y el momento crítico que atraviesa la España contemporánea.

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Presentación De Las Memorias

Don Juan Y La Herencia Familiar

Franco Y El Camino A La Democracia

Arquitectos De La Transición

Líderes Extranjeros Clave

Retratos Familiares Y Fricciones

Felipe VI Y El Quiebre Personal

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La voz con César Vidal, desde el exilio. Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches, ando muy bienvenidos atention de la voz. Soy César Vidal, hoy es el martes 18 de november de 2025, and I dirijo a los hispanoparlantes of the hemisferios, a los situados at one or other line del Atlantic and Pacific, and exiled the air 1950 when public in Stato United Novella that presentable the form of a dialogue and the theme of the importance of the passenger in the present. It's not even past, lo que podría traducir como el pasado nunca is muerto, ni siquiera is pasado. The paradójica frase encerraba una gran verdad. The pasado sigue ejerciendo su influencia sobre nosotros hasta tal punto de que incluso no termina de pasar nunca. De ahí la relevancia de conocerlo de la manera más correcta possible ander enfrentarse con él de forma que nos ayude a vivir el presente y a planear el futuro. Por cierto, la novela en cuestión se titulaba Requiem for a Land, es decir, Requiem por una Monja, y su autor era el premio Nobel de Literatura William Faulner. En las últimas horas hemos tenido noticias sobre las memorias del rey Juan Carlos de España, publicadas en Francia. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes. Primero, se acaba de publicar en Francia un libro de memorias del rey Juan Carlos de España. Segundo, el volumen de 505 páginas ha sido publicado por la editorial Stock. Tercero, el texto titulado Reconciliación, se debe a Laurence de Bray, hija de Jajid Debre, Logans es una gran admiradora de Juan Carlos y de la transición española, temas sobre los que ha escrito en diversas ocasiones e incluso ha realizado un documental. Cuarto, el libro obedece al deseo de Juan Carlos de arrojar luz sobre episodios muy concretos de su vida y realizar un balance de su legado. Quinto, sin duda, uno de los aspectos más interesantes de las memorias de Juan Carlos son los juicios y descripciones que dedica a personajes de la reciente historia, no solo de España, sino del mundo. Sexto, muy positivo es el juicio relacionado con Don Juan, su padre, del que puede señalar que le transmitió el amor por la navegación, que lo sometió a una rígida disciplina desde la más tierna infancia, y que a la vez le transmitió el amor por España y el deseo de servicio. Séptimo, Juan Carlos reconoce que su padre estuvo sin hablarle seis meses después de que Franco lo designara como sucesor, y que incluso pensó en solicitar a las casas reales que no lo aceptaran como tal, una idea de la que desistió por la insistencia de su esposa. Octavo, don Juan, que ya pensó en la monarquía de todos los españoles, supo sacrificar, según Juan Carlos, sus derechos dinásticos por esa misma monarquía y por el bien de España, sin que se le haya reconocido oficialmente todo lo que aportó al bienestar nacional. Novelo. También muy positivo es el juicio que Juan Carlos da del general Franco. El dictador es descrito como un hombre mucho más dado a escuchar que a hablar, enormemente observador y convencido de que España se convertiría en una democracia con partidos después de su muerte. Décimo. Franco le habría comentado no solo a Juan Carlos, sino también a Miguel Primo de Rivera, que no podía legalizar los partidos políticos ni convocar elecciones porque muchos lo habrían considerado un traidor, pero que resultaba obvio que el futuro rey tendría que hacerlo. Un décimo. Según Juan Carlos, Franco estuvo totalmente condicionado por la victoria en la guerra civil, que lo ataba de manera indisoluble a un bando y lo enfrentaba con el de los vencidos. Pero esa lamentable circunstancia no puede llevar a pasar por alto grandes logros del franquismo, como el establecimiento de una gran clase media o el desarrollo económico que tuvo lugar en los años 60. Duo X, a Franco reconoce Juan Carlos el haberle debido no solo su acceso al trono, sino también el haberlo protegido de los desprecios y las asechanzas de los franquistas que pertenecían a Falange y a otros sectores intransigentes. Décimo tercero, muy positivos son también los juicios que Juan Carlos realiza de Torcuato Fernández Miranda y de Adolfo Suárez. Del primero, expresa la gratitud de Antiguo Lumno a la vez que la de haber contado con él para dar inicio a la transición de la manera más acertada, pasando de la ley a la ley. También por haber colocado a Adolfo Suárez en la jefatura del gobierno y lograr el final de las cortes franquistas. Del segundo, señala el dinamismo juvenil de alguien que podía liquidar la dictadura franquista desde dentro y que no habiendo vivido la guerra sabía cómo caminar con resolución y valentía hacia un régimen democrático en un camino de pocos meses. Es también muy elogioso el juicio que Juan Carlos realiza de Santiago Carrillo, el que fue secretario general del Partido Comunista de España. Aunque no oculta, que fue acusado de la matanza de paracuellos, Juan Carlos señala que supo elevarse por encima del dogmatismo comunista para adaptarse hacia un modelo de transición moderado. De hecho, al llegar las primeras elecciones, el Partido Comunista de España presentaba un programa más moderado que el del Partido Socialista Obrero Español. Si Santiago Carrillo es presentado incluso como un amigo que contribuyó decisivamente a la transición, el socialista Enrique Tierno Galván es descrito como un gran alcalde de Madrid que imprimió a la capital de España un impacto muy positivo. Xto. Las referencias a Felipe González son menos positivas que hacia Adolfo Suárez, pero Juan Carlos elogia su papel en el año 1992 en la entrada de España en la Unión Europea y en la apertura de relaciones diplomáticas con Israel. Xéptimo. Felipe González aparece en el juicio de Juan Carlos como un político pragmático que abandonó su republicanismo y reconoció el lugar de la corona, a diferencia de un también socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, que actuaba con bisoñez como cuando creó un conflicto con Estados Unidos al no levantarse al paso de la bandera americana en un desfile militar. De hecho, fue el propio rey el que tuvo que mediar ante el presidente Bush para eliminar los resquemores provocados por el comportamiento de Zapatero. Ximoctavo. Aznar merece opiniones del rey en buena medida ambivalentes. Por un lado, elogia su gestión económica con un balance muy positivo. Por otro, lo presenta como muy sometido a las consignas de la Casa Blanca en relación con políticos hispanoamericanos como Fidel Castro o Hugo Chávez o con la intervención en la guerra de Irak. Décimo noveno. Mucho menos positivo es el juicio de Juan Carlos sobre los golpistas del 23F. Las pinceladas que da sobre tejero son las referidas a un trastornado que ya había intentado el golpe de la Operación Galaxia. El General Armada es presentado como un traidor que mintió al pretender que actuaba a sus órdenes y que se vio bloqueado con éxito por el jefe de la Casa Real, Sabino Fernández. Finalmente, Milans del Bosch es retratado sobre la base de su carrera militar previa, lo que deriva en una semblanza ciertamente muy positiva de él como militar. Vigés, capítulo aparte, merecen algunos políticos extranjeros, como es el caso de Henry Kissinger y del presidente Richard Nixon. Ambos habían apoyado la idea de la transición antes de la muerte del general Franco, si bien habían insistido ante Juan Carlos en que no tuviera prisa en realizarla. Vigésimo primero, un juicio especialmente negativo del rey merece el presidente francés Valery Giscard d'Estan, un personaje soberbio que miraba con desprecio a España y a los españoles y que impidió la entrada de esta nación en el mercado común europeo a la vez que proporcionaba un santuario protector a los terroristas de ETA. Vigimo segundo, muy diferente es el juicio que le merece al rey el presidente francés y dirigente socialista François Mitterrand, que abrió las puertas a que España entrara en la Unión Europea y que dejó de ofrecer a los terroristas de ETA la protección del suelo francés. Vigimo III. Especialmente elogiado en las memorias del rey es Hassan II de Marruecos, del que afirma que fueron durante años amigos íntimos. XXIV. De entre los dirigentes hispanoamericanos, el rey menciona de forma especial a Fidel Castro, que homenajeó a Franco al fallecer, y con el que mantuvo largas conversaciones, acusándolo de logorrea. También menciona a Carlos Andrés Pérez, que llevaba de compañero de viaje a un Felipe González en la clandestinidad, y a Hugo Chávez, con el que tuvo un enfrentamiento directo que derivó en el famoso Por qué no te callas, precedido por un intento de zapatero de hacer callar al rey de España ante el presidente venezolano. Vigésimo V. Lugar especial, merecen a lo largo de las memorias, personajes cercanos al rey por amistades infantiles de su época en las academias militares o de la actualidad. De alguno de ellos llegará a mostrar cómo es casi la única persona que le ha ofrecido en España un techo en los tiempos posteriores a su abdicación. Vigésto. Capítulo aparte, merecen las opiniones de Juan Carlos sobre los miembros de su familia. Su abuela es presentada bajo unas luces extraordinariamente positivas, y lo mismo puede decirse de su madre, gran amante de Andalucía, de los toros y de fumar incluso cuando ya sufría una enfermedad terminal. Vigés VII. La reina Sofía, a la que se refiere siempre como Sofi, que fue el nombre con el que la denominó al conocerla, aparece siempre bajo una luz extraordinariamente positiva y rodeada de elogios, aunque el rey no pueda ocultar el dolor que le provocó el que ella se negara a celebrar con él los 50 años de matrimonio. VIXI. Hacia las infantas Elena y Cristina, cuya inocencia defienden el caso Nos, el rey se muestra amoroso y agradecido, sin duda como uno de los aspectos más entrañables de una existencia que no ha sido fácil. Vigésimo noveno. Esos juicios familiares encuentran una notable excepción a la hora de referirse a su hijo Felipe, el actual rey de España, cuyas obligaciones como monarca ensalza en cierta medida, pero al que presenta finalmente como frío, centrado en sí mismo e incluso carente no solo de amor filial, sino de compasión. Trigésimo. De Felipe cuenta Juan Carlos cómo es el responsable directo de que se le privara de una pensión después de haber reinado casi 40 años, de que no se le permita dormir en la zarzuela ni siquiera una siesta, de que no pueda regresar a España a pesar de que lo desea cada día y de que abdiscó en la idea de que no tendría que estar más de unas semanas fuera del país. Trigésimo I. Según el rey, Felipe habría visitado Dubái sin decirle una palabra y teniendo el rey que enterarse por la prensa. Y ya en el avión de regreso y sin encontrarse previamente con Juan Carlos, le habría telefoneado para señalarle que volvía a España. II, Felipe también le habría obligado a firmar declaraciones públicas que no se correspondían ni con los deseos de Juan Carlos ni con la verdad, pero que armonizaban con los deseos del gobierno. III, Felipe finalmente se habría sumado a una política de descrédito de Juan Carlos sin darse cuenta de que ese comportamiento socavaba su propia legitimidad. Trigésimo, de manera bien reveladora, la reina Leticia aparece mencionada en muy pocas ocasiones y de forma negativa. A juicio de Juan Carlos no habría acudido ni una sola vez a solicitar su ayuda, a pesar de que el rey le había manifestado que su puerta estaba abierta para cualquier cosa que necesitara. De hecho, a juicio de Juan Carlos, Leticia no ha contribuido a que hayan mejorado las relaciones familiares, e incluso llegó a enfrentarse con la Reina Sofía en público delante de una iglesia, en referencia a unas imágenes que se vieron en todo el mundo. De forma bien reveladora, Juan Carlos se refiere en varias ocasiones a ella sin siquiera utilizar su nombre. Trigésimo V. También con especial dolor se refiere Juan Carlos al distanciamiento que le ha sido impuesto, a diferencia de lo sucedido con otros nietos, de las infantas Leonor y Sofía, un distanciamiento que atribuye a su hijo y a su nuera. XI. Aparte de las referencias poco o nada positivas a su hijo el rey Felipe y a su nuera la reina Leticia, Juan Carlos es especialmente duro, aunque sin abandonar la elegancia, a la hora de referirse a determinadas situaciones y personajes. En el caso de estos últimos, parece que los desprecia hasta el punto de no mencionar siquiera su nombre. Trigos VII. Es el caso de Pedro Sánchez, al que no llega a citar, de los nacionalistas catalanes, a los que acusa de haber dado un golpe de Estado, pero sin proporcionar nombres, o del mismo Rajoy, al que no se refiere prácticamente, salvo para encuadrarlo en la lista de presidentes del gobierno. Trigés VIII. Llama también la atención la ausencia de referencias a personajes como Jordi Pujol o Xavier Arzayus, y en general a los nacionalistas vascos y catalanes, con la excepción elogiosa de Giuseppe Tarradellas, en la etapa de la transición. Trigés noveno. Especialmente evidente es el juicio negativo del rey ante fenómenos como la denominada memoria histórica, impulsada por Zapatero y continuada por Sánchez, la insistencia en destruir la herencia de la transición mediante la resurrección del enfrentamiento entre las dos Españas o el desprecio por el papel institucional de la corona. Y cuadragésimo, Juan Carlos cree firmemente en lo que denomina como otros el espíritu de la transición y lamenta que los políticos actuales no muestren la altura de miras de aquellos que la protagonizaron en los años 70. Las memorias del rey Juan Carlos constituyen un texto de enorme interés, no solo por lo que tienen de testimonio de su vida personal y política, sino especialmente por lo que dicen de un pasado que bascula enormemente sobre un presente que no es precisamente mejor. Juan Carlos fue protagonista de un franquismo crepúscular en el que se habían ido reduciendo las conductas dictatoriales, aunque sin desaparecer, en el que el propio dictador preparaba su sucesión que recaería en Juan Carlos, y en el que el desarrollo económico de los años 60 permitía pensar en una transición sin sobresaltos llevada a cabo por hombres de la generación del rey. Esa España nueva, nacida de la transición, fue posible por un pueblo fácil de dirigir, por unos políticos que tenían una idea de avance y de abandono de lo peor del pasado, como el enfrentamiento fratricida entre españoles, y por un rey que supo convertirse en lo que la prensa de Estados Unidos denominó el motor del cambio. Con todos los defectos que se le puedan atribuir al régimen de la transición, es innegable que significó un avance enorme en las libertades desaparecidas de España durante décadas y que permitió la integración nacional en un panorama internacional muy diferente del experimentado durante la dictadura. El paso del tiempo ha ido destegiendo esa realidad del pasado. Las lecturas de la transición se han convertido no en más completas ni maduras, sino por regla general en canales de propaganda para dinamitar el sistema en beneficio propio. Los políticos se han mostrado como nihilistas que solo piensan en satisfacer sus ambiciones de poder y de dinero. La frustración ha ido apoderándose de millones de españoles y el sistema podría colapsarse de manera real con consecuencias desastrosas. En no escasa medida, y así se desprende de las memorias del rey, el sistema está profundamente herido, especialmente a causa de las élites que lo dirigen. Los partidos políticos han ido degenerando, los dirigentes han abierto las heridas de la guerra civil, las instituciones se ven erosionadas y, en medio de todo ello, el exilio forzado del rey Juan Carlos y el distanciamiento a que lo somete su propio hijo Felipe es una muestra de la enorme debilidad que adolece el sistema. En medio de esa situación, las memorias del rey añaden un instrumento de análisis que no es imparcial ni desinteresado, pero que ayuda a recordar la realidad, siquiera imperfecta, de un pasado que sigue pesando sobre nosotros, porque no ha pasado realmente, ando que podremos ver que incluso personajes que ahora nos parecen limitados ando mediocres brilla in su deseo oficial at a la persona that resulta impensable in others that comes with passion firm at converters in a state fallido. But no disanimous or the frustration, and the poderosos much gigantic is also because they contemplate the rodillas, and the hour to put them in pay.

SPEAKER_00

Nuestro Señor Jesucristo, el único Dios verdadero, es misericordioso y nuestro Salvador.