La Voz de César Vidal

Así fue España: El Cid (XII): El Cid contra el Zambo - 10/11/25

César Vidal, Lorenzo Ramírez

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Con César Vidal y Lorenzo Ramírez.

https://www.cesarvidal.tv/asi-fue-espana/videos/el-cid-xii-el-cid-contra-el-zambo-10-11-25


En este episodio, César Vidal y Lorenzo Ramírez narran uno de los capítulos más fascinantes de la historia del Cid Campeador: la conspiración que sacudió la ciudad de Valencia en el año 1092. Mientras Rodrigo Díaz de Vivar se hallaba ausente, las tensiones entre musulmanes, cristianos y almorávides estallan en una intriga palaciega liderada por el astuto Jafar Ben Jehaf, conocido como el Zambó.

El relato reconstruye el asesinato del rey Alcádir, la traición de las élites andalusíes, la caída de Valencia en manos almorávides y el implacable regreso del Cid para recuperar la ciudad. A través de la narración de César Vidal, revivimos un periodo de alianzas cambiantes, ambiciones desmedidas y enfrentamientos que marcaron el destino del Levante hispano.

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Regreso Y Presentación Del Programa

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Así fue España, con César Vidal y Lorenzo Ramírez.

Valencia Mozárabe Y Poder Del Cid

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Estamos de regreso y estamos de regreso para dar inicio a ese programa doble y sesión continua que todos los lunes en la voz dedicamos a la cultura hispánica. Empezaremos, como siempre, con la historia, con el así fue España, y con esa historia que les han ocultado, que no les han contado o que les han contado mal. Y ahí, por supuesto, como todos los lunes, contamos con el concurso entusiasta de don Lorenzo Ramírez. Muy buenas noches, don Lorenzo. Le vuelvo a saludar. ¿Qué tal? Encantado como siempre, don César. Y cuando acabemos con el Así fue España y con la historia, ya saben que en la segunda parte de este programa Doble y Sesión Continua nos iremos a la lengua española, que es el gran legado que ha dejado España al acervo común de la humanidad. Y ahí será doña Sagrario Fernández Prieto la que nos echará una mano con sus palabras al aire para hablar y para escribir mejor en español. Pero bueno, don Lorenzo, volvemos al CID. Hace ya, hacía, habría que decir, hacía nueve meses, ni más ni menos, que el CID faltaba de Valencia. Y claro, como suele hablar.

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No, por Tierras Riojanas, estaba por tierras riojanas, ¿no?

Ben Ayisa Avanza Hacia Valencia

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Bueno, había estado en Morella, había estado en Zaragoza, etc. Y Valencia había quedado como una ciudad que estaba sometida y que era casi medio cristiana. Porque, en fin, para que la gente ahora mismo visualice un poco cómo era la Valencia de la época. Al sur de las murallas había un barrio mozárabe que era rayosa, alrededor de la iglesia de San Vicente Mártir, donde ahí vivían cristianos que estaban sometidos a los musulmanes desde inicios del siglo VIII. Es decir, desde que se produce la invasión islámica, bueno, pues ahí hubo un grupo de mozárabes, de cristianos en tierra del Islam, que se habían mantenido a lo largo de los siglos. Luego, en el arrabal de Ruzafa había también muchísimos mozárabes, muchísimos cristianos, no estaban solo ellos, pero había muchos cristianos también en ese arrabal de Ruzafa. Luego, al norte estaba el arrabal de la Alcudia, donde ahí estaban las mesnades del Cid, se habían asentado ahí y ahí también estaba el obispo del rey Alfonso. Y luego, dentro de la ciudad estaban los musulmanes, donde ahí quien mandaba fundamentalmente era lo que algunos han denominado el partido español, bueno, eran los andalusíes que estaban en Valencia, que eran musulmanes, donde además había un almoharife, es decir, un Buscabonus, que se llamaba Benalfaras, al que había nombrado el Cid Campeador y que se dedicaba a cobrar los tributos del rey campeador, y que además, como visir oficial del rey Al Qadir, pues verdaderamente era el que mandaba. Esa era la situación, situación, si se quiere, idílica, se pagaban los impuestos al Cid, se vivía con bastante tranquilidad, había una convivencia sin ningún tipo de aristas entre cristianos y musulmanes. Al Qadir mandaba poco, ¿no? Alcadir mandaba bastante poco. El Bisir era, ¿no? El Biral, que era el que manejaba, ¿no? Que era el que mandaba. Bueno, pues ahí evidentemente se sometía al Cid y la cosa funcionaba bien. Pero este aquí, que en el sureste de la península aparece Ben Ayisa, del que ya hablamos en su momento. Príncipe almorávide, ¿no? Exactamente, conquista Murcia y Aledo, como contamos en su momento. Y claro, en ese momento ya hubo gente que vio a este hijo de Yusuf, que además era un hombre muy piadoso, aparte de guerrero, como la esperanza de la salvación de los musulmanes. Y aquí el partido que hay quien denomina africanista, en realidad eran andalusíes, eran musulmanes, pero realmente estaban bastante hartos del dominio del Cid y bastante hartos del rey Alcántur. Y empiezan a conspirar. Y aquí aparece un personaje absolutamente central, porque además las reuniones de la conspiración se celebraban en su casa, efectivamente, que era Jafar Ben Yehaf el Zambo. Este era un personaje que además era de rancio abolengo. Es verdad que él era valenciano, venía de una familia valenciana, pero ojo que esta familia venía de la época de la invasión islámica en el siglo VIII y tenía un origen árabe puro, porque este era un yemení. Y claro, aquí aparece toda esa historia que contamos ya hace años, porque es verdad que la contamos hace años, de cómo en la sociedad de Alándalus había una gran división, y quien estaba arriba era esa delgada película, porque no nada más que una película muy delgada, de árabes, de árabes de pura cepa. Esos no eran bereberes, no eran tampoco los Maulas, es decir, los hispanos que se habían convertido al Islam, sino que efectivamente, pues esta gente eran árabes. Y este estaba muy resentido, y viendo cómo estaba Al Qadir, y viendo que quien mandaba era el Cid, pero el Cid llevaba meses que había desaparecido, dijo: Bueno, pues ahora es el momento de dar el golpe de Estado. Y entonces, de manera bastante clara, Jafar Ben Yehav escribe a Murcia, al príncipe al Morávide Ben Ayisha, y le dice que si se viene por Valencia, le entrega Valencia. Bueno, Ben Ayisa, que sabía que quien no estaba por allí era el Milán del Bos, casi totalmente, totalmente antes de llegar a Valencia. Él se puso en camino y fortaleza delante de la que pasaba, pues fortaleza que se le entregaba. Fíjese usted que se hace con Denia, se hace con Játiva, se hace con Alcira y llega a las puertas de Valencia. Vamos, si es que esto parece la ruta turística de la Comunidad Valenciana. O sea, es algo en ese sentido.

Conspiración De Ben Yehaf Y El Golpe

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Pero que además sin mucha batalla, porque los caballeros de Sancho Ramírez salían corriendo.

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Bueno, y los del Cid, porque en el momento en que los almorávides llegan al Cira, que estaba a cinco leguas de Valencia, pues los caballeros del Cid, con el obispo del rey Alfonso, con el rey Sancho Ramírez, dicen: Pues aquí lo que hacemos nosotros es que nos vamos inmediatamente. Bueno, el Visir, que ve lo que va a pasar, que esto va a acabar en un golpe de Estado, está inquieto, pero ¿cómo estaría la población de Valencia después de que se fueron los caballeros del CIC, que en el momento en el que oyen a lo lejos los tambores almorávides, inmediatamente se produce el golpe de Estado? Hay que decir que en el momento en el que se oyeron aquellos tambores de piel de hipopótamo que debían de ser, debían de ser, pero de lo más inquietante, la gente empieza a decir que los almorávides vienen a cientos, que hay 500 almorávides, en fin, ya pánico total. La realidad es que eran 20 almorávides, 20 y no había más, pero claro, con 20 almorávides y las ganas que tenían de dar el golpe, pues evidentemente aquí el Zambo aprovecha y da el golpe.

SPEAKER_01

Y además vacío de poder, porque lo hicieron lo que estaba era en intentar reponer a buen recaudo el tesoro. Exactamente.

SPEAKER_02

Aunque el que efectivamente tenía todavía más interés en quedarse con el tesoro era el rey Alcalde. Sí, que estaba enfermo, ¿no?

SPEAKER_01

Que había estado enfermo bastante tiempo.

Huida De Al Qadir Y El Ceñidor

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El rey Alcádir había tenido problemas cardíacos. Y entonces el rey Alcádir dice: Bueno, yo aquí no tengo nada claro que con los almorávides sean muchos o sean pocos, exactamente. No me vaya a pasar algo. Y entonces dice, Yo me disfrazo de mujer del harén y me escapa. Y efectivamente, en medio del mujerío del harén, el rey Alcádir se disfraza de mujer, consigue salir, cosa nada difícil, porque, claro, uno se imagina a las mujeres con un velo que solo les dejaba al descubierto los ojos, y vamos, ahí se disfraza, vamos, ahí podéis disfrazado cualquiera. Vamos, Pedro. Es que llevaba incluso la joya de mujer puestas. Llevaba las joyas puestas, ¿no? Ahí está la clave, que efectivamente él tenía mucho interés en salvar las joyas y sobre todo él tenía mucho interés en un ceñidor cuajado de perlas y diamantes, que debía de ser la locura. Por cierto, joya este ceñidor de perlas y diamantes que tenía una historia impresionante. Porque resulta que tres siglos antes, que se dice pronto, la sultana Sobeida, que había sido la mujer de Harun al Rashid, el califa de las Mil y Iuna Noches, el califa de Bagdad, bueno, había recibido de su regio esposo, de su esposo califal, Harun al-Rashid, este ceñido. Entonces, en una de estas cosas que suceden, en un momento determinado se produce una revuelta palaciega en Bagdad, saquean los alcázares de Bagdad y el sultán Alamín, que era el hijo de Zobeida, es asesinado. Y sus riquezas son llevadas a Córdoba y se le entregan al califa. Con lo cual, evidentemente, vamos, la historia del ceñidor es maravillosa. Pero claro, como todos sabemos, porque lo vimos en su día, en un momento determinado, el califato de Córdoba resulta que se viene abajo. Y cuando se viene abajo, el famoso ceñidor va a parar a manos del rey Mamún de Toledo. Y a su nuera. Y esa nuera era la madre de Alcádir. Con lo cual Alcádir tenía el ceñidor y estaba loco por salvarlo. Aquello parece ser que tenías que verlo con gafas de sol, porque verlo al natural y hubiera dado. Con facilidad, con facilidad. Esa es la realidad. Los amotinados logran asaltar el Alcázar, matan a dos cristianos que había a la puerta y que poco pudieron hacer, e inmediatamente le entregan la fortaleza a los almorávides de Alcira, mientras se dedican a, en aquel momento, a saquear todo lo que puede. En el caso de Alcadir, Alcádir, junto con el mujerío, había conseguido irse a una casa pequeña que además estaba al lado de un baño público, en la idea de que ahí no lo iban a localizar. Pero claro que lo localizan. En una ciudad como Valencia, inmediatamente todo el mundo sabía dónde había ido el arén de Alcádir. Ya se sospechaban que Alcádir iba con el arén. Y aquí Ben Yehav, que era muy malo, pero que era un tipo enormemente astuto, dice, hombre, yo no voy a ir hasta la casa que está al lado del baño a buscarle a este en medio del mujerío. No es digno de mí el hacer tal cosa. Que vaya a otro.

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Exactamente.

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Y entonces se busca a un joven de una familia que era la familia del ministro Ben Al-Jadidí, que había sido asesinado en presencia de Alcádir en Toledo 13 años antes. Y aquí se produce la venganza moruna, porque Ben Yehav llama a este jovencito y le dice: Bueno, tú sabes que tu antepasado, el ministro Ben al-Jadidí, fue asesinado en presencia de Alcádir, a que no sabes dónde está Alcádir. No, no lo sé. Pues está allí, en esa casa, al lado del baño. Bueno, pues a este le faltó tiempo para plantarse en la casa, asaltarla, degollar, por supuesto, al Cádir y despojarle de todo. Y en esa noche, del jueves al viernes, del 28 al 29 de octubre de 1992, además, Ben Yehav recibió el tesoro y recibió las joyas, que estaba encantado de la vida.

Asesinato De Al Qadir Y Saqueo

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Mientras la cabeza del otro iba clavada en una pica siendo pasada por las calles de la ciudad, que eso sí que fue un adelanto de Halloween y lo demás tonterías.

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Efectivamente, efectivamente. La clavan en una pica, la pasan por las calles de Valencia, se la llevan a Ben Yehavied, y él dice: Venga, tirármela a una alberca que hay por aquí cerca, y así me la quito por ahí, y el cadáver se queda tirado. Parece ser que pasó un mercader, especie de buen samaritano, que recogió el cadáver descabezado, lo puso en un lecho sobre sogas, y después lo cubrió con una estera vieja y lo enterró sin mortaja fuera de la ciudad. Pero vamos, esto verdaderamente en medio del mes de Ramadán, que como todo el mundo sabe, es un mes de ayuno y de penitencia, pero bueno, Ben Yehad, encantado de lo que tenía que hacer. ¿Qué pasa con Ben Yehad? Bueno, pues el Zambo, en cuanto que ve que ha muerto el rey y todo lo demás, dice: aquí realmente el que mando soy yo. Yo tengo un Alcaide que es Almorávide, que es Abun Asid, pero aquí el que mando soy yo.

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Y una especie de consejo, de senado de notables.

El Cid Reacciona Y Se Encamina

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Sí, había una especie de sonado de notables, pero aquí el que mandaba era el Zambo, que estaba pensando en que, con un poco de suerte, del senado de notables se pasaba la restauración monárquica y el que iba a ser el. Y él iba a ser el rey. ¿Qué pasa con el Cid mientras tanto? Bueno, pues en el momento en el que se produce la rebelión en Valencia, la revolución, al Cid le avisan, e inmediatamente el Cid dice: Bueno, yo me planto en Valencia y voy a poner orden porque efectivamente yo no puedo consentir que al Cádir lo maten, que dejemos de cobrar los tributos, que incluso la situación de los cristianos se ponga muy difícil por la cercanía de los almorávides. Y a marchas forzadas se pone en camino hacia Valencia, pero cuando va de camino le dicen: mira, Alcadir ya lo han matado. Y los almorávides han entrado en la ciudad. Incluso el rey se el cid se encuentra con que gente que era de la corte de Alcádir va huyendo, se encuentra con él, le cuentan todo lo que sucede y cuál es la situación. La verdad es que la situación que se le plantaba entonces a don Rodrigo Díaz de Vivar, osease, el Cid Campador, no era ninguna tontería. Enfrente estaba Yusuf, que era el emir de todos los musulmanes, del Níger, del Sáhara, de Marruecos y del Atlántico. Para que la gente se haga una idea de lo que esto significaba, el imperio almorávide ocupaba cinco climas del globo. Todos los días, desde dos mil mezquitas, se pronunciaba su nombre en las oraciones. Y en los últimísimos tiempos, en sus manos había caído los reinos de Granada, de Málaga, de Sevilla, de Almería, de Murcia, de Denia, y ahora acababa de caer el de Valencia. Y claro, aquí uno pensaría, bueno, pues aquí verdaderamente el Cid lo mejor que podía hacer era dar por perdido lo que se había perdido, porque posibilidades contra este hombre no tenía ninguna.

SPEAKER_01

Pide dinero también y hombres al rey de Zaragoza, que claro, este sí que le veía todas las orejas al lobo, ¿no? Y le pide también ayuda a Mostain, ¿verdad? Exactamente.

SPEAKER_02

Pero el Cid, desde luego, lo que dice es que va a marchas forzadas a Valencia para recuperar lo que pueda recuperarse. Y además, sin perder el tiempo en el aprovisionamiento, va avanzando hasta que se detiene en el pollo de Jubala. En el pollo de Jubala, un pollo valenciano. Cebolla, no. Exactamente donde él dice que cuando llegó tenía cuatro panes. Que seguramente no es una fase, no es una frase equivocada.

SPEAKER_01

Y además, llegando todos los que habían salido huyendo de Valencia. Exactamente. Las demás las necesidades alimentarias no solo eran las de su tropa, sino también de todos los que habían salido corriendo, algunos de los cuales también eran de su tropa, claro.

Cartas De Ruptura Y Declaración De Guerra

SPEAKER_02

Efectivamente. En ese momento el Cid inicia el cerco de Yubala, de Cebolla, como bien decía usted, y la acción contra Valencia. Y lo primero es que el 31 de octubre del 1992 le manda una carta a Ben Yehav poniéndole de vuelta y media, donde le dice: Lo hago a Dios que te ayudó a ayunar este mes de Ramadán. Santamente has completado tu ayuno con el buen sacrificio de matar a tu Señor. Es decir, tú eres un blasfemo, y aparte de ser un blasfemo y un personaje que cumplirá con la parte externa de la religión, pero que luego es un canalla, tú eres un regicida y eres un traidor. Y claro, aquí, bueno, pues Benjehav se da cuenta de que la cosa está mal, Ben Yehav le dice, bueno, vamos a ver, vamos a entendernos Sidi, haya paz, haya paz, Sidi. Yo puedo ceder Valencia, que sigas gobernando Valencia, yo me quedo de gobernador y echo a los almoravides. Y claro, aquí Rodrigo no se deja engañar por el personaje ladino que es Benjehav, y le manda una nueva carta en la que le amenaza, le llama traidor y le dice que no va a parar hasta vengar la muerte del rey Alcádir, que había sido su protegido. De esta manera, el 1 de noviembre de 1992, se produce una declaración de guerra del Cid, donde además está vindicando algo moralmente tan comprensible como que va a castigar a un regicida. ¿Qué pasa en ese momento? Hombre, pues en ese momento, y viendo que el Cid va en serio, por todos los lugares donde va cruzando el Cid van aceptando entregarse a él, aunque sean musulmanes, porque con el Cid pocas bromas. Esa es la realidad. Y desde el campo de Yubala, el Cid empieza a preparar el asalto a Valencia. Empieza a hacerlo con medidas económicas, diríamos hoy. Es decir, asaltaba la huerta de Valencia dos veces al día, por la mañana y por la noche. Se llamaba Valencana que directamente a los Alcaídes se lo entregaban ya para ante el follón.

SPEAKER_01

Sí, sí.

Asedio Económico Y Choques De Caballería

SPEAKER_02

Exactamente. Es decir, bueno, él insistía en que no les hicieran nada a los huertanos porque algo había que comer, pero se llevaba todos los ganados y todos los siervos que podía capturar, con lo cual la situación de Valencia era difícil. El asedio de Jubala se convierte en un asedio completo. Y en un momento determinado, pues Ben Yehav, viendo cómo está la situación, organiza una fuerza de caballería que va unida a los jinetes almonávides para enfrentarse con las tropas del Cid. Pero en esas algaradas que hacía el Cid por la mañana y por la noche, choca varias veces con la fuerza de caballería de Ben Yehaf más los almonávides, y los musulmanes salen pero muy mal, muy mal parados. Esta es una situación bastante difícil. El Alcai de Almorávide, que se daba cuenta de que Ben Yehaf era pero lo menos aceptable que había, empieza a trabar una alianza con una familia notable de Valencia, que eran los Beni Wejip. Los Beni Wejip insistían en que ellos eran árabes caisíes. Esto es discutible, no está nada claro que lo fueran, porque el apellido no parece que lo fuera. Más cerca de los almorávides, ¿no? Que por la tradición y todo esto, ¿no? Pero eso les permitía enfrentarse con Ben Yehav. Es decir, este es el yemení, nosotros somos caisíes, nos van a ayudar los almorávides, nosotros somos unos países.

SPEAKER_01

Es una revista, hay que quitarlo de en medio, sino si ha traicionado a unos, puede traicionar a otros. Exactamente.

SPEAKER_02

Y en ese momento, pues Ben Yehav, que era verdaderamente tremendo, dice: Bueno, pues aquí yo voy a llegar a una alianza con el Cid, porque yo lo que tengo que salir es de aquí lo mejor posible y con el más el patrimonio mayor posible.

SPEAKER_01

Para este día es que no hacían falta al Forjas, porque el Cid era lo que le había dicho en la carta. Oye, deja de ver el imbécil y facilita las cosas.

Intrigas, Tesoros Y Embajada Fallida

SPEAKER_02

Exactamente. Entonces, bueno, escribe en secreto al Cid, le dice, Yo lo que quiero es ser vuestro amigo. El dinero que tenía que dar a los almorávides, pues empieza a darles cada vez menos dinero, alegando que, claro, con las algaradas del Cid, pues aquí no se puede sacar más. Y además se dedica a hacer la vida difícil a los almorávides, a ver si hay suerte y se van de Valencia antes de que llegue el Cid. Pero claro, una cosa es lo que tú planeas y otra cosa es lo que sale. Y Ben Ajisha, que era el hijo de Yusuf, que estaba en Denia, le empieza a decir: Oye, que la guerra cuesta dinero, que mandes dinero. Manda dinero, porque esto realmente se lo pide a Yusuf, efectivamente.

SPEAKER_01

Estaba al otro lado, estaba en el norte de África, básicamente, ¿no?

SPEAKER_02

Efectivamente. Y entonces, Ben Yehav lo que dice es: bueno, yo lo que voy a hacer es que le mando algo a Yusuf y el resto me lo guardo para mí. Y entonces, de una manera muy hábil, dice: Vamos a ver, aquí lo mollar del tesoro de Alcádir me lo quedo yo y lo escoto. Y luego, otra parte, pues esta la mando a Marruecos, a Yusuf, y lo voy a hacer además mandando al frente de la embajada y del transporte de las riquezas a los benihuechi. Y así, estos que están aquí conpirando con los almorávides a ver si me derriban, pues yo los mando con los almorávides, pero a Marruecos, al norte de África, y esta es la situación. Pues ya te han dado un mensaje. Para saber lo que ha pasado. No salió bien la embajada porque Ben al Farage, que había sido aquella especie de visir con el que contaba Alcádir, inmediatamente le manda un mensaje al Cid y le dice.

SPEAKER_01

Estaba en la cárcel a todo esto, estaba en la cárcel. Sí, pero el otro lo mantenía ahí todavía como asa la manga para negociar con Rodrigo, ¿no?

Rendición De Juballa Y Cerco Total

Toma De Arrabales Y Hambre En Valencia

Expulsión Almorávide Y Tributación Al Cid

El Dilema De Yusuf Y Próximo Choque

SPEAKER_02

Efectivamente. Y entonces Alfarish consigue hacerle llegar el soplo al Cid y le dice: Oye, que van los Beni Wegit con los almorávides a llevarse los tesoros de Alcádir para Marruecos. Y claro, estos apenas habían salido de Valencia, ya les estaban esperando las mesnadas del Cid y vamos, les debieron de quitar todo lo que llevaban, más allá incluso, de los tesoros de Alcádir. Esta es la historia. En medio de toda esa situación, en la que, claro, hacerse con los tesoros de Alcádir no era ninguna tontería, pasan ocho meses de asedio en Jubala, y el Alcaide dice, bueno, aquí el Cid va a entrar a sangre y fuego, de manera que lo que vamos a hacer es que nos rendimos. Y entonces se rinde al Cid, le entrega la fortaleza y el Cid dice, bueno, pues estupendo, porque ahora ya sí que me puedo dedicar totalmente al asedio de Valencia. Y en julio del año 93 está en Mestalla y allí se dedica a quemar todos los alrededores de las aldeas, que además eran aldeas de Ben Yehav. Es decir, tú aquí o verdaderamente te rindes o te vas a enterar de lo que vale esta situación. Y efectivamente, bueno, pues la situación a Benjehav se le pone muy difícil. ¿Qué pasa en ese momento? El rey de Zaragoza, que era ya lo que faltaba para eso, el rey de Zaragoza dice: hombre, vamos a ver, Benjehav está a punto de caer, voy a ver si consigo acercarme hasta Valencia, digo que vengo a rescatar a cautivos musulmanes que están en las manos del Cid y a pagar el rescate, pero a Benjehav le dijo: Mira, déjate de tonterías, ni el Cid ni los almorávides, tú reconóceme a Mir como rey de Valencia, y yo, Zambo, te dejo ahí que sigas gobernando Valencia. Claro, esto no sabemos si hubiera podido salir bien o no hubiera podido salir bien, pero con el Cid era imposible. Porque al segundo día de llegar el embajador de Zaragoza, el Cid toma por asalto el arrabal de Villanueva al norte de la ciudad. Y parece ser que el estropicio, la matanza que se produce en los moros, tanto andalusíes como almorávides, fue de cuidado. Saqueó todo y al otro día atacó además el arrabal contiguo de la Alcudia, donde se había juntado la guarnición de Valencia y donde también el estrago fue verdaderamente terrible. Claro, aquí la única salida que era era rendirse. Una vez que se destruyó Villanueva y que se tomó la Alcudia, que eran los dos arrabales del norte del río, el asedio de Valencia estaba completo, y entonces los musulmanes que había en Valencia, que eran de estos que no terminaban de ver con buenos ojos a los almorávides, pues inmediatamente. El hambre y el asedio era terrible. Y efectivamente le dicen al CID que ellos están dispuestos a llegar a un acuerdo con él. Temor del CID. Esto lo que quieren es dilatar aquí la situación para que en un momento determinado acabe llegando la gente los refuerzos de los almorávides, y con los refuerzos de los almorávides yo me vean aprietos. De manera que el CID les dice, bueno, claro, podemos llegar a un acuerdo, podemos volver al statu quo antes, pero tenéis que echar a los almorávides de Valencia. Y que los otros responden de una manera clarísima: Bueno, pues si no hay más remedio que echarlos, se les echa. Y de esta manera Valencia vuelve a ser tributaria de Rodrigo, como en la época de Alcádir, ha conseguido totalmente el poder volver a reconstruir ese dominio que tenía en la zona de Levante, y hemos llegado al mes de julio del año 93. Claro, estos éxitos verdaderamente fulminantes del Cid le planteaban un problema muy serio a Yusuf. Porque Yusuf, por esa época, el caudillo de los almorávides, había reconocido la supremacía del califa de Bagdad, del califa Abasí o Abasida de Bagdad. Y a cambio, el califa de Bagdad había reconocido al almorávide de Yusuf. Soberano de España, ¿no? Soberano de España, del Magreb y de todas las tierras dominadas. Y era una declaración que se había publicado en las mezquitas de todo el Islam. Y claro, en medio de esa situación, ¿cómo iba a tolerar Yusuf que un personaje como el Cidf le hubiera quitado Valencia y no solamente le hubiera quitado Valencia, sino que además se había ido haciendo con una serie de plazas y en cualquier momento le iba a saltar por encima? Yusuf tenía que castigar lo que consideraba la insolencia del Cid campeador. Pero claro, no estaba muy dispuesto a castigarla él. Entre otras cosas, porque tenía miedo de que ese éxito enorme que había obtenido en la Batalla de Sagrajas años atrás, pues ahora no fuera a obtener lo mismo. Y él repetía bastante aquello de que las victorias son dones, regalos muy señalados de Allah, y yo ya he obtenido una demasiado grande. A ver si Allah no me va a regalar más victorias y nos vamos a encontrar en una difícil situación. Y ciertamente la situación de Yusuf no era fácil. Por un lado, tenía que responder al Cid y hacerlo de manera contundente. Por otro lado, maldita la gana que tenía él de volver por cuarta vez a España, ya con más años y sin Lo que sucedió, Dios me diante, lo veremos la semana que viene, si a usted le parece, don Lorenzo.

SPEAKER_01

Perfecto, don César. La verdad es que apasionante. Cerramos así un circulo que empezamos a 4 or 5 programmes, cuando yo ya decía uno que se llamaba El Zambo, and me dijo, tranquilo, vamos a hablar largo y te voy a dar. Ya llegaremos. Absolutamente apasionante. And me lo he pasado bien. Al final yo creo que is a secreto of this, and we disfrutamos.

SPEAKER_02

And we disfrutamos mucho. Lo hacemos por amor a España y todo eso. Pues un abrazo muy fuerte y hasta mañana. Un fuerte abrazo, don César. Hasta mañana.