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La Voz de César Vidal
La Psicoteca: Por qué disfrutamos el miedo: fantasmas, vampiros y otros monstruos - 05/11/25
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Con César Vidal y Miguel Ángel Alcarria.
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César Vidal y Miguel Ángel Alcarria exploran el significado psicológico de nuestros monstruos favoritos —vampiros, zombis, hombres lobo, brujas, fantasmas y demonios— como metáforas del miedo a perder el alma, la identidad, la voluntad o la paz. Del Bécquer más inquietante a Alien, pasando por el cine de los 30, analizan cómo el terror funciona como espejo de la psicología colectiva y, a veces, como catarsis.
La ciencia entra en escena: amígdala, cortisol, adrenalina y dopamina explican por qué en un entorno seguro el miedo puede enganchar (sensation seeking) y hasta empoderar. Diferencias por sexo, edad y empatía, efectos del gore y un “depende” bien argumentado sobre si este género desensibiliza o puede ser incluso terapéutico.
La psicoteca con Miguel Ángel Alcarria. Estamos de regreso y estamos de regreso para la segunda parte de nuestro programa doble sesión continua que dedicamos todos los miércoles en la voz a la salud. Ya lo saben, hemos tenido primero a Elena Kalinnícova, nos ha hablado de la vida sana, de la existencia saludable, del naturismo, y luego siempre damos un salto cualitativo y nos vamos a la salud de la mente, a la salud del espíritu. Y ahí a quien tenemos siempre echándonos una mano es a Don Miguel Ángel Alcarria. Don Miguel Ángel, muy bienvenido y muy buenas noches. ¿A quién tenemos hoy?
De Bécquer Al Cine: Nacen Los Miedos
Alien Y El Pavor A Lo Desconocido
Vampiros Y Zombis: Alma Y Vacío
SPEAKER_01Muy buenas noches, don César, muy buenas noches también a la audiencia de la voz. Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difunto se oye doblar sola la campana de la capilla y que las ánimas de los muertos envueltas en jirones de sus sudarios corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aullan, las culebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Este es un fragmento del monte de las ánimas de Gustavo Adolfo Becker. Ha pasado más de siglo y medio, pero su relato sigue provocando el mismo respeto, el mismo silencio, el mismo escalofrío si cabe, una de sus tantas leyendas que cuenta cómo en Soria, hermoso lugar, en la noche de difuntos, las ánimas de los Templarios se levantaban de sus tumbas. Fantástico relato, sin lugar a dudas, que une amor, tragedia, historia y terror. Algunos usan la literatura, que obviamente permite ejercitar y expandir la imaginación, hablar el silencio de imágenes y voces que solo son capaces de resonar en nuestra mente. Y otros, en cambio, han encontrado en el cine la manera perfecta de ver aquello que antes solo podíamos imaginar: el miedo. Desde aquel legendario grito bajo la ducha en Psicosis de Alfred Hitchcock, escena mítica donde las haya, hasta aquella criatura que nació en el silencio de una nave en medio del espacio. Alien, que no es solo un monstruo, sino la representación perfecta del miedo, impredecible, implacable e imposible de controlar. El mal acechando. Grandísima película, dicho sea. Se esconden los rincones, usa a los seres humanos como incubadoras, se hace sentir de algún modo, aunque no se le vea, y cuando aparece en pantalla irrumpe, cumpliendo todas las expectativas, manifestándose de una forma sorpresiva y desgarradora como uno de los terrores más profundos del ser humano. Y esta sensación de terror se intensifica por la sensación de soledad y de impotencia, en la que parece que no puedes hacer nada y que nadie puede ayudarte. Esa escena icónica en la que el alien emerge de forma violenta del pecho de uno de los personajes, los compañeros no saben qué hacer, y cuando finalmente emerge el alien, todos se quedan petrificados. Y que representa el miedo a lo desconocido, sí, pero también el miedo a una muerte agónica. Expresa uno de los tantos miedos que permanece en nuestro subconsciente social. Y hablamos de alien, aunque también podríamos hablar de vampiros, hombres lobos, zombies, fantasmas y otros seres que han alimentado algunos desde tiempos inmemoriales el imaginario de nuestra sociedad vinculado al terror. Los vampiros y los zombies, por ejemplo, representan el miedo a perder el alma, el miedo a ser devorado, a que devoren tu esencia, y el miedo a vivir de forma inmortal, como errante, sin redención ni trascendencia. Este es uno de los grandes miedos de nuestro tiempo, aunque nos parezca mentira, porque en el fondo tememos perdernos a nosotros mismos y vivir sin redención ni trascendencia, aunque muchos digan que tenemos una sociedad, sobre todo atea, no es cierto. Y nuestros miedos, yo creo que en este sentido lo confirman. Nos asusta convertirnos en seres que siguen existiendo pero que están atrapados en este plano existencial. El vampiro es una figura que vive de absorber la vida ajena y al hacerlo le robar la vitalidad, el espíritu a las personas. This idea no es nueva, but se materializa en la figura del vampiro a partir de fines of the editors. Además, es immortal. In this sentiment is a because it's oscure, it is lejos de la idea of a mortality in the paraíso. And the vitality, or convertir in the misery errante that is, encarnacing al contagious, which of all in noses, in the inconsciente of our society. And we got Occidente with the queen in 2020, that aunque no se podía comparar ni de lejos con tasas de mortalidad, for example, de la peste bobónica, pues disparó los niveles de ansiedad de la población de una forma escandalosa.
SPEAKER_00Muy pequeña, muy pequeña. O sea, es que es así. A mí me hace gracia, por ejemplo, cuando de pronto te dicen que me parece ridículo, que Marx era muy mal padre porque se le murieron varios hijos pequeños, ¿no? Y el propio Marx venía de una familia que el único hijo varón que sobrevivió fue él, a pesar de que era una familia de la burguesía y era una familia acomodada. Es que la gente moría muy pronto y había muchísima mortalidad infantil.
Hombre Lobo Y Bruja: El Mal Interior
Fantasmas: Tormento Y Cuentas Pendientes
Demonios Y Condenación Eterna
Monstruos A Través De Las Culturas
¿Por Qué Disfrutamos Del Miedo?
SPEAKER_01Sí, convivían con la tragedia y estaba normalizado, ¿no? De alguna forma. Es así, es así. Pero si hay algo peor que terminar siendo un vampiro, yo diría que sería terminar siendo un zombi. El zombie representa el miedo no solo a perder el alma, la vida, a estar encadenado en este plano de existencia, sino también a perder la voluntad. Camina pero no vive, es una carcasa vacía, un cuerpo sin mente. Representa el vacío, la existencia sin sentido. El zombie es la metáfora perfecta de la deshumanización. Y lo que nos muestra en nuestro imaginario, tanto el vampiro como el zombie, es que en nuestra sociedad, si a algo tiene más miedo que a morir, es a vivir sin espíritu, sin conciencia y sin posibilidad de trascendencia. Por otro lado, tenemos el hombre lobo o la bruja, que lo que representan es el miedo al mal oculto dentro del propio ser humano. El hombre lobo no es simplemente una bestia que aparece por la noche, sino una representación de los aspectos oscuros y reprimidos de la psique humana que pueden llegar a hacer mal a otras personas. Cuando el hombre lobo se transforma, ya no es un ser civilizado, no es racional, se convierte en algo que pierde el control, que sucumbe al instinto, al deseo incontrolable of destrucción, a la violencia y al caos. Por tanto, el hombre lobo representa el miedo a los instintos humanos más oscuros. No es un monstruo que viene de fuera, sino una sombra interior, la parte del ser humano que se oculta bajo la superficie, que lucha por permanecer escondida y controlada, but that in ciertas circunstancias puede salir a la luz. In this caso, in the luna llena. And what we need to record is the tone lunático and su significance, which during much time was sinony of locura. Deriva de la creencia antigua that the fashion of the luna, especially the luna llena, afectability at the comportament human. The bruja disfruta does it, says, and has a plan of destruction or a plan for imponer suffering, for manipular. Representa, por tanto, el miedo a sucumbir al mal, a la voluntad maliciosa, a ser dominados por la oscuridad, and a caer en las garras de una voluntad perversa. Como podemos ver entonces, ambos, el hombre lobo y la bruja, que parecen dos cosas completamente distintas, muestran el mal que brota desde lo más profundo, el hombre lobo de una forma descontrolada, sin razón, guiada por el instinto, mientras que la bruja representa el mal deliberado, donde la voluntad del individuo se pervierte para hacer daño, para manipular o para controlar a otros. Ambas criaturas nos enfrentan a los mismos temores fundamentales, pero lo hacen de formas distintas. Tenemos también el fantasma, que en el género de terror nada tiene que ver con Casper o Gasparín, como lo llaman en Latinoamérica, y que representa el miedo a que la muerte no signifique el fin del sufrimiento. El fantasma es ese ser que no ha podido trascender y queda en medio de los dos planos de existencia. Tiene cosas por resolver, aunque sea vengarse de los vivos, de quienes le hicieron mal. Y en su esencia, se convierte en la metáfora del sufrimiento no resuelto, de la incapacidad de encontrar la paz. El fantasma es una metáfora, por así decirlo, del tormento eterno. Por tanto, representa el miedo a que la muerte no signifique un final liberador. Es un alma atormentada que no ha encontrado paz y que no puede trascender ni descansar. Este miedo conecta con otro miedo, el miedo a no ser capaces de perdonar o de reconciliarnos con nuestro pasado, a morirnos con cuentas pendientes. Y este es un miedo muy real porque muchas veces nos encontramos atrapados en resentimientos, culpas, heridas que no han sanado, sobre las que no hacemos nada para resolver, muchas veces por mero orgullo, and sabemos que nuestros días en esta vida son limitados, pero lo que no sabemos es cuánto vamos a vivir. Esa es la realidad. Por tanto, es normal que exista el miedo a dejar cosas pendientes y a llevarnos a la tumba de algún modo ciertas situaciones tormentosas, porque en el imaginario social lo que no resolvemos en esta vida nos encadena en la siguiente. Así que no esperemos a nuestro lecho de muerte para resolver lo que nos duele. Cerremos ciclos y vivamos en paz. Y ya que hablamos de no vivir en paz, que es algo común en el imaginario de todas estas criaturas, hablemos de los demonios, otra fuente de terror que representa la condenación eterna. El demonio no solo tienta o atormenta, sino que atrae al ser humano hacia la perdición consciente. El miedo al demonio es el miedo a que nuestra alma se corrompa de manera irreversible, perdiendo toda posibilidad de revención y toda esperanza de salvación. Tanto cuando hablamos de fantasmas o de demonios, nos enfrentamos a la idea de una trascendencia del todo menos bonita. El fantasma no ha encontrado la paz para trascender, vive en tormento, y el demonio arrastra la condenación eterna, que es otro tipo de tormento. En resumen, en ambos casos es el miedo a caer en la oscuridad eterna. Y así, cada época, cada cultura has tenido sus propios monstruos. Los griegos tenían a las erinias, las furias, que personificaban la venganza y el castigo divino, se vengaban de las ofensas cometidas contra la familia y contra la ley divina. Los asesinatos, for example, castigaban a los culpables y restablecían el equilibrio. Los egipcios temían a los espíritus del inframundo que tenían la capacidad de poseer o corromper a los seres humanos y producir caos. Las tumbas y pirámides estaban llenas de rituales para protegerse de estos seres andar que el alma del difunto pudiera cruzar al más allá sin ser atacada por demonios o espíritus vengativos. In la Edad Media, además de los demonios, lo que causaba temor era la idea mítica del Elite, una demonesa que se asociaba, entre otras cosas, con la muerte súbita, con la capacidad de robar el alimento o el alma. And the actual, as we have hasta el hombre del sac. Lo fascinante del género de terror is that much acerca de nuestra naturaleza humana ander social. El terror is un espejo de la psicología colectiva, oficial, and los dilemas morales that enfrentamos a largo. In that history of terror pone en evidencia lo que tememos perder o lo que tememos convertirnos. El miedo al más allá, la ansiedad por la perdida, el miedo a lo desconocido, el temor a la locura o a la falta de control son todos reflejos de lo que nos hace humanos. Lo que nos dice el género de terror a través de cada una de estas figuras monstruosas es que la muerte o el fin no es lo único que tenemos. Lo que verdaderamente nos aterra es la idea de una existencia vacía, de una existencia atrapada en el mal o de una trascendencia tormentosa. El terror nos enfrenta a la possibilidad de perder lo que más valoramos: nuestra identidad, nuestra humanidad, nuestra conciencia, nuestra libertad, and the possibilidad de trascender a un estado de paz y bienestar. Lo que no nos explica todo esto es por qué disfrutamos del miedo, porque algunos lo buscan, lo compran, lo reproducen una y otra vez. Algunos van al cine sabiendo que van a sufrir, pero ¿por qué? ¿Tal vez porque el miedo nos recuerda que seguimos vivos? ¿Qué hay en el ser humano que le empuja a buscarlo? ¿Acaso nos gusta sufrir? ¿O es que este miedo generado por la ficción nos prepara para los miedos reales y lo usamos como un entrenamiento? ¿Qué dice la ciencia acerca de todo esto? Pues bien, aquí va.
SPEAKER_00Tengo que decirle que en cierta ocasión, hablando con José Luis Garci, y no recuerdo. Estábamos hablando de cine, que yo creo que es de lo que he hablado yo casi siempre que he hablado con Garci, pero no recuerdo cuál era el tema. Y de pronto comentamos las películas de los años 30 de terror, que eran Frankenstein o que era King Kong, etc. And me acuerdo que me dijo, claro, son las grandes películas, el hombre lobo, las grandes películas de monstruos. La gente entraba en el cine, eran monstruos que los que había en la calle, en medio de la Gran Depresión, eran mucho peores. Ando que por lo menos hay una parte de verdad en eso. Es decir, a fin de cuentas, Frankenstein, la momia, el hombre lobo, King Kong eran mucho menos graves que lo que podía ser el desamparo social, el desempleo y tantísimas plagas de la época.
SPEAKER_01En ese sentido, de alguna forma, entonces, la tesis sería que nos preparaba para el terror de la vida cotidiana, ¿no?
SPEAKER_00Nos desviaba la atención del terror de la vida cotidiana. O sea, esa era la historia. Es decir, la vida cotidiana ya era terrorífica y era tan terrorífica que en un momento determinado, pues lo que sucedía en el cine, pues era bastante más tranquilo.
Dopamina, Amígdala Y Recompensa
Morbo, Curiosidad Y Límites
Quién Disfruta Más Del Terror Y Por Qué
¿El Terror Incita Violencia? Depende
Tipos De Terror Y Efectos Diferentes
SPEAKER_01Sí, eso en parte es explicativo. Vamos a ver un poquito más acerca de lo que nos dice la ciencia, por qué consumimos este tipo de género y por qué a algunos están enganchadísimos, les encanta sufrir. Por un lado, lo que tenemos son personas con una característica temperamental conocida como sensation seeking, búsqueda de sensaciones y que se caracterizan por la necesidad de buscar sensaciones fuertes, disfrutan de ellas, y entre ellas nos encontramos con el miedo, que es el caso que nos ocupa el día de hoy. Contenidos de terror. No supone un riesgo real, pero genera una fuerte estimulación, sobre todo además por el efecto sorpresa que generan este tipo de contenidos. Por lo tanto, existe una cierta predisposición temperamental a que nos pueda gustar o no el género de terror. Y buscan este tipo de estimulación y excitación porque usan estas experiencias de dos formas, según lo que vemos en la literatura científica. En primer lugar, como una forma de salir del aburrimiento, de la rutina o de una sensación de vacío. ¿Qué mejor forma de conseguirlo que con el género de terror? Que nos ayuda a generar una emoción muy intensa en un espacio controlado y no peligroso. Y aquí va el segundo propósito por el que este tipo de personas con elevado sensation seeking consumen este tipo de género. Usan el terror como una forma de manejar el estrés, de escapar de las emociones negativas. Aunque suene contradictorio. Y es que la evasión se conseguiría a través de la catarsis. Lo podrías estar pasando peor de lo que estás. Ese sería el mensaje, lo cual permite liberar estrés acumulado y afrontar el miedo desde un entorno controlado. Por lo que lo que sucede aquí es que al exponernos a situaciones aterradoras en un entorno controlado genera en este tipo de consumidor una sensación de empoderamiento. Yo puedo con este problema porque he podido enfrentar el miedo que representa tal otra situación al exponerme a ese contenido de terror. Esa sería la lógica que habría detrás. Y seguro que al hablar de excitación, habrá alguno que ya haya pensado acerca de la dopamina, y es así. ¿Cómo no podría ser de otra forma? Cuando hablamos de excitación y búsqueda de sensaciones, hablamos de nuestra famosa dopamina y de las zonas de nuestro cerebro asociadas a la recompensa, cuyo neurotransmisor, la dopamina, es la estrella. Claro, nos puede sonar raro que hablemos de terror y hablemos de dopamina. Cuando el terror, por lógica, lo que debe activar es la amígdala y todo el sistema del miedo, todo el sistema de alerta, cortisol, adrenalina, estrés. Sin embargo, lo que se ha encontrado es que el consumo de contenido de terror cuando es en una situación de seguridad en un entorno controlado, como puede ser el salón de tu casa, la sala de un multicines, no solo genera adrenalina y cortisol, que además pueden ser en cierta medida adictivos, sino que activa el circuito de recompensa, el núcleo acumens. Y por tanto, lo que tiene lugar en ese contexto y no en otro, es un equilibrio entre cortisol, adrenalina y dopamina, que lo que hace es convertir el terror en algo fascinante. Por tanto, hay explicación biológica a todo esto y hay una explicación neurológica al tema de que el género de terror pueda ser usado como fuente para manejar el estrés. Y lo que observamos no es que el cerebro de estas personas funcione distinto. Que puede haber quien lo piense, ¿no? Que están mal de la chota. Lo cierto es que el cerebro procesa el terror como lo que es, sino que al consumirse en un entorno de seguridad, el miedo se transforma en satisfacción. Y ahí la percepción de seguridad es fundamental para que el miedo pueda ser experimentado como una emoción placentera, al margen de que la persona en cuestión muestre una elevada necesidad de buscar sensaciones nuevas o que suponga un cierto riesgo o que se libera adrenalina y haya personas que sean adictados a la adrenalina. Y sí, tal como nos lo preguntábamos antes, otro de los motivos que provoca que haya personas que busquen contenidos de terror, es que existe una cierta curiosidad morbosa por explorar cómo se podrían sentir cierto tipo de sufrimientos sin sufrir consecuencias reales para conocer este sufrimiento. Ahí tenemos un claro ejemplo en las películas de Shaw, que han sido todo un éxito, que si no he contado mal, ya van por la novena película, o las de la purga, que tiene cinco, o las de Destino Final, que van por la sexta, si no recuerdo mal. El atractivo de estas películas, según la ciencia, y llevándola contraria a lo que creen algunos, no está en que los consumidores de estas películas disfruten el sufrimiento ajeno, que sí es cierto que puede ser satisfactorio en parte, pero solo debido al contexto de seguridad en el que uno se expone al terror. No tiene por qué haber sadismo detrás, sino que su atractivo se hay en la posibilidad de saber de forma aproximada qué se sentiría en ese tipo de situaciones. Es curiosidad, es morbo, puede ser sadismo en un pequeño porcentaje de los consumidores, no digo que no, no en todos los casos y no en todas las personas podríamos hablar de lo mismo. En algunas lo que está claro es que provoca curiosidad. En el caso de Sau, por ejemplo, el morbo está en cómo las personas son empujadas a tomar decisiones extremas para intentar sobrevivir. In el caso de la purga, lo que muestra is that it's a part of oscura del ser humano and cómo el ser humano dentro de un sistema anárquico en el que no hubiera restricciones sociales ni legales, lo que provoca a cierto miedo, the right. Algunas personas disfrutan más que otras de este tipo de género. ¿Qué nos dice la ciencia al respecto? Pues que en primer lugar existe una clara diferencia entre sexos. Los hombres tienden a disfrutar más de las películas de terror violentas y de las películas gore, y las mujeres suelen ser más propensas a experimentar angustia y ansiedad cuando las ven. En segundo lugar, existe un cambio de tendencia conforme vamos creciendo. Los jóvenes buscan más ese subidón del terror, y mientras vamos, conforme vamos creciendo, las vamos consumiendo menos. Las personas con menor empatía también lo disfrutan más, pueden soportar situaciones gráficas más grotescas, más violencia, niveles más altos de terror. Y aunque esto no representa a todos los que puedan llegar a ver una película de terror, sí es cierto que personas con altos niveles de psicopatía y con ello de sadismo muestran una mayor inclinación por las películas de terror que presentan violencia gráfica, que no son todas, porque todo el terror no es igual. En este caso, estaríamos hablando de personas que no ven el terror para evadirse o para empoderarse, sino para experimentar placer a través del sufrimiento ajeno, que obviamente se trata de un comportamiento patológico que necesita atención y yo diría además de carácter urgente. Y claro, al hablar de sadismo y de ciertos perfiles que podrían consumir este tipo de género en concreto, el que es más gráficamente violento, es lógico que nos preguntemos: ¿entonces las películas de terror son apropiadas? ¿Sería mejor no verlas, no comercializarlas, etc.? Planteo este tema porque hay personas que llegan incluso a decir que las películas de terror, bueno, creen que pueden uno acabar endemoniado, perdido, ¿no? Viendo una película de este estilo, o que pueden pensar que entonces quien ve este tipo de películas realmente son unos sádicos o que te puede acabar dando un telele, ¿no? Que también algunos no lo ven justamente por el miedo a que se puedan sentir muy afectados. Es una respuesta que desde la ciencia no puede hacerse de forma reduccionista, si es bueno o malo. Así que vamos paso a paso. En primer lugar, es importante recalcar que no todas las personas reaccionan igual ante el mismo tipo de estímulo. En segundo lugar, que no todas las películas de terror son iguales. Por tanto, habrá que especificar claramente qué tipo de terror. Existe el thriller psicológico, que se enfoca más en el miedo interno, las emociones, la psicología de los personajes, cómo puede ser los otros o el sexto sentido. Existe el terror sobrenatural, que involucra cosas como fantasmas, demonios, vampiros, criaturas míticas. Este género de terror a menudo juega con el miedo a lo desconocido, a lo inexplicable. Aquí nos encontraríamos con películas como la del exorcista. Existe el terror cósmico, espacial. Ahí encontraríamos películas como Alien, Aniquilación, Solaris, que reflejan la insignificancia humana frente a las fuerzas cósmicas desconocidas. Existe el terror de supervivencia, el terror apocalíptico, como Un Lug en Silencio, Bird Box, que hicieron la versión Barcelona: Guerra Mundial Z, Resident Evil, que explotan el miedo y la desesperación por sobrevivir ante eventos catastróficos. Y existe el Gore, que este sí se caracteriza por violencia explícita y a menudo muy grotesca. Aquí se centran en la brutalidad, en el sufrimiento, y podemos ver una representación muy explícita de la sangre, de las vísceras, y bueno, pues aquí encajan películas como Sau o como La Matanza de Texas. En cuanto a este tipo de terror, lo que podemos ver es que hay un efecto desensibilizador en aquellos que lo consumen regularmente, independientemente del perfil del espectador y de su motivación por ver este tipo de contenidos. Aquí nos deberíamos preguntar si sería sano o no esta desensibilización. Obviamente no. Sin embargo, la respuesta emocional dependerá de la personalidad del espectador y, como decimos, de su motivación. Por tanto, ante el mismo contenido encontraremos efectos diferentes en función de variables de carácter personal. ¿Es cierto que la exposición a películas de violencia genera violencia? Pues también sí y no. Es una cuestión multifactorial que puede sumar en contextos donde hay una elevada predisposición y otros factores contextuales que incitan a esta violencia, pero no es así en otros contextos y no es así con otro tipo de perfiles no psicopáticos, aunque they are inclusive in the most difficult of the context, con the major violencies. In those cases, it is neutral and no includes the balance at any time. And in other cases, in which we have a facilitator of violence and a predisposition. Disposición genética y de personalidad psicopática a este tipo de acciones se convertiría en un factor que sí inclinaría esa balanza hacia una mayor desensibilización, normalización de la violencia y promoción de la misma. Todo depende de si hay más factores de protección o de riesgo en el caso concreto. Y aprovecho a comentar esto porque algunos gobiernos, para desincentivar no sé qué violencia, suben el precio de los videojuegos violentos, pero como decimos, este tipo de contenidos son un factor neutro por sí mismo. Existen otros factores más decisivos in todo ello, como lo es el contexto familiar, y el contexto familiar en el que vive la persona no sería el único. También hablaríamos de contexto educativo, presencia y estabilidad de modelos de comportamientos saludables en el entorno, etc. Obviamente, personas sensibles a las que no les gusten este tipo de contenidos porque les crea ansiedad u otro tipo de respuesta desagradable, abstenerse, claro que sí. Lo que sí necesitamos considerar como algo preocupante es que el consumidor se identifique con esos personajes violentos, que disfrute de la humillación o el sufrimiento ajeno y que manifieste tendencias sádicas o de rango psicopático. En estos casos, el cine de terror, con violencia gráfica extrema, sí puede actuar como desencadenante y alimentar esas tendencias. Mientras para algunos el terror puede ser un desencadenante maligno, para otros recordemos que puede ser una fuente de catarsis e incluso de empoderamiento o puede tener incluso hasta efectos casi terapéuticos. Así que en relación a los contenidos de terror, si son apropiados o no, la respuesta no es un sí o un no, sino un depende. Depende de la persona, depende del contenido, depende de la intensidad, depende del contexto. En algunas personas la exposición a contenidos de terror podría ser, como decimos, incluso terapéutico. No digo más, que seguro que me linchan, pero como siempre, don César, en la psicoteca, lo que voy a decir es que pueden escucharla todos los miércoles aquí en La Voz y que siempre en la psicoteca ponemos negro sobre blanco y la ciencia es ciencia, manque nos pese.
SPEAKER_00Efectivamente es así, no tengo la menor duda. Y por cierto, yo le voy a dejar hoy con un tema, un tema de inicios de los años 80, que fue el primer éxito de la Unión, y que era una canción que hablaba del lobo hombre en París, que no era un hombre que se convertía en lobo, sino un lobo que se convertía en hombre. No sé qué será peor, todo depende desde dónde se mire. De modo que le dejo aquí con La Unión y nos encontramos la semana que viene Dios mediante. Un abrazo muy fuerte hasta entonces. Hasta la semana que viene. Y con estos compases de esa historia increíble de aquel lobo que se convertía en hombre en París, primer éxito de la Unión, hemos llegado nosotros al final de nuestra singladura de hoy del programa La Voz. Esperamos que lo hayan pasado bien, que se hayan entretenido, que incluso hayan aprendido una o dos cosillas útiles. Y los citamos para mañana, Dios mediante en el mismo lugar y a la misma hora. Y como siempre, nos despedimos con una despedida sureña. Que Dios los bendiga. El programa La Voz es una producción de Artorius Incorporated y al amparo del derecho a la libertad de expresión. No se hace responsable de las opiniones vertidas en el curso del mismo.