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Editorial: El trabajador pobre o el empobrecimiento de las clases medias - 07/10/25
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Con César Vidal.
https://www.cesarvidal.tv/editorial/videos/el-trabajador-pobre-o-el-empobrecimiento-de-las-clases-medios-07-10-25
En su editorial de hoy, César Vidal recuerda la visión de Aristóteles sobre la importancia de una clase media fuerte como garantía de estabilidad social y política, y analiza cómo ese pilar se está desmoronando en la actualidad. Desde la “Edad de Oro del Capitalismo” tras la Segunda Guerra Mundial hasta las crisis sucesivas —petróleo, desplome de la URSS, crisis de 2008, pandemia de 2020 y el aumento de la inflación—, las clases medias han ido perdiendo fuerza y seguridad.
El fenómeno del “trabajador pobre” se convierte en símbolo de esta decadencia: tener empleo ya no asegura prosperidad ni ascenso social, mientras los salarios bajos, la especulación inmobiliaria, la precariedad laboral y el alza del coste de la vida empujan a millones hacia la fragilidad económica.
Vidal advierte de que el debilitamiento de las clases medias no solo afecta al consumo y al ahorro, sino que amenaza con radicalizar la vida política y social. Frente a ello, llama a la reflexión y a la resistencia frente a unas élites que cargan el peso de sus privilegios sobre una sociedad cada vez más empobrecida.
Apertura y marco aristotélico
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Auge histórico de la clase media
Speaker 3La voz con César Vidal desde el exilio. La Voz con César Vidal Desde el exilio. Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches y, sobre todo, muy bienvenidos a esta nueva singladura de La Voz. Soy César Vidal. hoy es el martes 7 de octubre de 2025 y me dirijo a los hispanoparlantes de ambos hemisferios, a los situados a uno y otro lado del Atlántico y del Pacífico, y, como siempre, lo hago desde el exilio. Corría el año 350 aC cuando el filósofo griego Aristóteles escribió su obra Politika, es decir Las cosas de la ciudad o la política. En sus diversos libros, la obra Politica pretendía mostrar cuáles eran las formas de gobierno buenas monarquía, aristocracia y democracia y las malas tiranía, oligarquía y demagogia. También tenía la pretensión de mostrar cómo, en las buenas formas de gobierno, podía lograrse una estabilidad, y para Aristóteles, semejante meta sólo podía alcanzarse mediante la existencia de una clase media extensa y fuerte. Para Aristóteles no podía esperarse lo bueno ni de una clase alta ni de una clase baja. La primera, embriagada en su riqueza, no tenía el menor reparo en quebrantar la justicia más elemental para enriquecerse todavía más, y la segunda, carente de lo más elemental y sin nada que perder, podía acabar adoptando conductas violentas y antisociales. En los dos casos, clase alta y clase baja, era de esperar que perpetraran crímenes conforme a su estado. Por el contrario, la clase media tiende a la moderación, desea que la situación económica, social y política sea estable y de esa manera estabiliza el sistema, siquiera porque tiene algo que perder con los trastornos sociales. Han pasado 2.500 años desde que Aristóteles escribió la política y su análisis sobre las clases medias no ha dejado de revelarse exacto. Una y otra vez En las últimas horas hemos tenido nuevas noticias sobre el creciente fenómeno del trabajador pobre. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes. Primero, tras la Segunda Guerra Mundial, occidente experimentó una serie de cambios sociales que algunos han denominado la edad de oro del capitalismo, ya que durante varias décadas los trabajadores se fueron integrando de manera positiva en la clase media. Trabajadores se fueron integrando de manera positiva en la clase media, obteniendo unas cuotas de prosperidad económica y social desconocidas en los siglos anteriores. Segundo, hubo naciones que se incorporaron a ese proceso de manera tardía, como fue el caso de España, que lo vivió durante los años 60 del siglo pasado, mientras que, por ejemplo, en Hispanoamérica nunca llegó a producirse de una manera tan completa como en Europa Occidental o en Norteamérica.
Speaker 3Tercero, ese aumento de la clase media, al que se sumaron la expansión del estado del bienestar, el acceso masivo a la educación superior y un mercado laboral en expansión, permitieron a millones de familias integrarse en ese estrato medio de ingresos, patrimonios y esperanzas. Cuarto esa base social de clases medias garantizó estabilidad política y confianza en el futuro, al tiempo que reforzaba el proceso de modernización de las naciones. Quinto ese proceso comenzó a erosionarse primero de manera lenta a inicios de los años 70, con la crisis del petróleo. Se agravó con la desaparición de un modelo alternativo en 1991, al desplomarse la Unión Soviética, y se ha ido deteriorando enormemente en la última década y media tras la crisis financiera de 2008. 6. A los fenómenos anteriores se han ido sumando otros recientes, como la crisis del coronavirus de 2020, el repunte de la inflación y la incapacidad de Occidente para competir con potencias como China y otras naciones asiáticas.
Erosión tras 1973 y 1991
Speaker 37. El resultado ha sido una creciente situación de precariedad económica y fragilidad social en las familias. Octavo este fenómeno, que se manifiesta de manera creciente en naciones como España, es denominado el fenómeno del trabajador pobre, ya que, a diferencia de lo acontecido en épocas anteriores, el contar con un empleo ya no es garantía de prosperidad ni mucho menos un escudo frente a la exclusión social. Noveno en contra de lo que sería justo esperar, la existencia del trabajador pobre refleja la incapacidad del mercado laboral para asegurar una vida digna a los que tienen un empleo. Décimo la suma de jornadas laborales largas, de contratos temporales, de salarios bajos en España han crecido muy por debajo de la productividad y del coste de los bienes esenciales.
Speaker 3Duodécimo Este panorama puede alcanzar tintes angustiosos si a los bajos salarios se suma la especulación de un mercado inmobiliario al que no sólo no pueden acceder los jóvenes, sino también una parte creciente de la población. Décimo tercero de manera también creciente, la posibilidad de ascenso social se está reduciendo, alcanzando incluso a gente dotada de una educación superior y de una trayectoria laboral adecuada. Las condiciones que antes permitían contar con una mayor prosperidad económica simplemente están desapareciendo. Décimo cuarto la existencia de una clase creciente de trabajadores que no puede ya cubrir sus necesidades con holgura está teniendo consecuencias de enorme relevancia. Décimo quinto así, por ejemplo, está disminuyendo un consumo interno que es una verdadera columna del crecimiento económico. Décimo sexto Además, la capacidad de ahorro se está viendo seriamente dañada y con ello la de inversión en capital humano de las siguientes generaciones.
Speaker 317. Finalmente, cada vez existe una mayor dependencia de rentas patrimoniales y herencias, lo que se traduce en que se perpetúen las brechas entre generaciones medias. Siempre han servido como elemento de estabilidad y moderación en la vida nacional. El hecho de que se estén empobreciendo repercute en la adopción de puntos de vista más extremos, dado que el sistema ya no ofrece garantías reales de prosperidad ni de progreso. Y décimo noveno, en medio de esa situación, lanzar el enfrentamiento contra los supuestos culpables de la situación es una gran tentación política que puede tener pésimas consecuencias.
Speaker 3Entre los grandes avances del mundo occidental tras la Segunda Guerra Mundial se encontró el fortalecimiento y expansión de las clases medias.
2008: rescates y salarios a la baja
Speaker 3Los sacrificios realizados por las poblaciones de las distintas naciones europeas y americanas durante el conflicto, la existencia de una alternativa económico y social representada por la Unión Soviética y sus satélites, alternativa que podía atraer a las masas trabajadoras europeas, y la fuerza de unos sindicatos entregados realmente a la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores obligaron a gobiernos y al sector más pudiente de la sociedad a realizar concesiones que se tradujeron en el ascenso de millones de trabajadores de la clase baja a la condición de clases medias. Esa mayor prosperidad con salarios más elevados tuvo como consecuencia un enorme desarrollo del consumo, que se tradujo en el asentamiento de regímenes democráticos muy jóvenes en buena parte de Europa y en una mayor riqueza y seguridad de los trabajadores. Semejante desarrollo, sin precedentes en la historia universal, se extendió a lo largo de casi tres décadas, desde 1945 hasta la crisis del petróleo de 1973, en lo que se ha conocido como la edad de oro del capitalismo. La crisis energética, sumada a la convicción creciente de que la Unión Soviética no era una alternativa real al sistema capitalista por su paralizante burocratización, se tradujo en una erosión de la prosperidad obtenida a lo largo de los años 50, 60 e inicios de los 70. De hecho, el poder adquisitivo de los salarios comenzó a reducirse entonces, aunque el fenómeno no fue percibido por muchas familias, ya que el acceso masivo de las mujeres al mercado laboral permitió la entrada de dos sueldos en casa. A la mayoría se les escapó entonces que las familias que habían podido vivir con un solo salario ahora comenzaban a necesitar dos de manera imperiosa. La situación se agravó a partir de los años 90 a causa de dos circunstancias de enorme relevancia.
Speaker 3En primer lugar, el desplome de la Unión Soviética permitió afirmar que sólo el sistema capitalista era válido y, ciertamente, cualquier alternativa pareció esfumarse en apenas unos meses, con la excepción de lamentables residuos de la guerra fría como Cuba o Corea del Norte. La inexistencia de alternativas económicas permitió deteriorar las condiciones salariales de los trabajadores, que además no contaban ya con sindicatos poderosos, al haberse convertido estos, en muchos casos, en burocracias que sólo se servían a sí mismas o eran aliadas del sistema capitalista. A lo anterior se sumó la sustitución creciente de la industria como fenómeno de enriquecimiento por instrumentos de especulación financiera que, gracias a una economía ficticia, proporcionaban beneficios multimillonarios pero ni creaban riqueza real ni necesitaban de trabajadores para mantenerse. Por si todo lo anterior fuera poco, el desplazamiento de fábricas al tercer mundo por su menor coste, y la afluencia masiva de inmigrantes a Occidente fue reduciendo los puestos de trabajo mejor pagados, los relacionados con la industria, y pulverizando los salarios.
Vivienda, inmigración y trabajador pobre
Speaker 3Ese mundo de ganancia financiera crecientemente corrompido y de industria decreciente estalló, de manera por cierto previsible, con la crisis de 2008. Solo en Estados Unidos, más de 8 millones de personas perdieron su empleo. Pero Estados Unidos no fue ni mucho menos una excepción. Lo que vino entonces no fue la acción de gobiernos que atendieran a los ciudadanos sumidos en la desgracia, sino de políticos que tomaron el dinero de los ciudadanos para socorrer a los bancos e instituciones financieras culpables de la crisis. Los males que se desencadenarían sobre las clases medias en los años siguientes resultarían crecientes. Primero, se consolidó la tendencia a salarios bajos, alimentados por la inmigración creciente que ofrecía una mano de obra barata y por la inexistencia de sindicatos que verdaderamente actuaran como tales. Segundo, buena parte del gasto público que debía haberse destinado a mantener el estado del bienestar se orientó hacia gasto político, al servicio de grupos de poder como el complejo militar industrial, la banca, confesiones como la iglesia católica y lobbies muy concretos, de los cuales algunos eran de reciente aparición, como el feminista o el homosexual.
Speaker 3Ese gasto político pronto derivó en subidas de impuestos que golpean de manera especial a las clases medias. Paradójicamente, cuanto más altos son los impuestos, peores son los servicios sociales y más amenazantes los anuncios de nuevos recortes en educación, sanidad y pensiones. Tercero, la afluencia creciente de inmigrantes desató una subida del precio de la vivienda, que se ha ido convirtiendo de forma creciente en un artículo de lujo para las clases medias y en especial para los jóvenes. El resultado es la aparición creciente del denominado trabajador pobre, es decir de un trabajador que puede tener empleo, pero ese empleo sólo le permite vivir de cheque a cheque, no le otorga ninguna garantía de mejora de vida frente a necesidades indispensables como la educación, la sanidad, las pensiones o la vivienda. Y, aparta de la posibilidad de adquirir una vivienda en propiedad, ese trabajador pobre va dejando poco a poco de formar parte de una clase media para descender, como sus antepasados, a la clase baja, una clase baja especialmente precarizada por la competencia feroz con la inmigración de origen extranjero.
Speaker 3Este fenómeno, que es pasado por alto por los políticos y las furcias mediáticas, resulta sin embargo esencial para comprender la sociedad en la que vivimos y lo que puede acontecer en el futuro. Y es así la que vivimos y lo que puede acontecer en el futuro. Y es así porque, como ya supo ver Aristóteles, las clases medias son las garantías de estabilidad de las sociedades y su empobrecimiento sólo podrá traducirse en mayor inestabilidad, mayor pobreza y mayor radicalización. Una radicalización en la que los empobrecidos estarán más que dispuestos a creer que la culpa de su situación no es de los verdaderos responsables, sino de aquellos a quienes señalen políticos corruptos y furcias mediáticas. Pero no se dejen llevar por el desánimo o la frustración.
Consecuencias: consumo, ahorro y polarización
Speaker 3Y es que, a pesar de que los poderosos muchas veces parecen gigantes, es sólo porque se les contempla de rodillas. Y ya va siendo hora de ponerse en pie. Mientras tanto, en el tiempo que han necesitado ustedes para escuchar este editorial, la deuda pública española ha aumentado en más de 7 millones de euros que, por cierto, no van ni mucho menos a ayudar en su situación a los denominados trabajadores pobres, sino que proceden de robarlos de manera especial para mantener a las castas privilegiadas y a sus paniaguados. Muy buenos días, muy buenas tardes. Muy buenas noches les ha hablado césar vidal desde el exilio. Que Dios los bendiga.