La Voz de César Vidal

Así fue España: El Cid (VI): De Castilla a Zaragoza pasando por Barcelona - 29/09/25

César Vidal, Lorenzo Ramírez

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Con César Vidal y Lorenzo Ramírez.

https://www.cesarvidal.tv/asi-fue-espana/videos/el-cid-vi-de-castilla-a-zaragoza-pasando-por-barcelona-29-09-25


En este episodio, César Vidal y Lorenzo Ramírez continúan con la apasionante vida del Cid Campeador, centrando el relato en su destierro. Tras la orden del rey Alfonso VI, que prohibió a los burgaleses darle alojamiento o comida bajo pena de confiscación y ceguera, Rodrigo Díaz de Vivar recibe el apoyo leal de Martín Antolínez, quien le proporciona víveres y le ayuda a conseguir un crédito de unos judíos de Burgos con el famoso engaño del cofre lleno de arena.

El Cid se despide con gran dolor de su esposa Doña Jimena y sus hijos en San Pedro de Cardeña, pero su prestigio crece rápidamente: al salir de Castilla ya le siguen 300 caballeros. En lugar de combatir a su rey, decide poner rumbo a tierras musulmanas, como era costumbre de los desterrados, y tras un breve paso por Barcelona —donde sufre un desprecio del conde Berenguer— se dirige a Zaragoza. Allí entra al servicio de Mutamin, que lo convierte en su hombre de confianza.

El Campeador protege Zaragoza y derrota sucesivamente a coaliciones formadas por el conde de Barcelona, el rey de Navarra y Aragón y varios reyezuelos moros. Incluso logra capturar al propio conde Berenguer, al que acaba liberando. Su popularidad se dispara entre musulmanes y cristianos gracias a su justicia, clemencia y capacidad de liderazgo, convirtiéndose en una especie de “gran visir” de Zaragoza.

El episodio desmonta la idea de un Cid mercenario y lo muestra como un noble desterrado que supo ganarse respeto y poder, hasta que finalmente le será levantado el destierro.

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Regreso y marco del ciclo

Speaker 1

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Speaker 3

Estamos de regreso. Y estamos de regreso para iniciar ese programa doble y sesión continua que todos los lunes, en La Voz, dedicamos a la cultura hispánica. En primer lugar, como saben ustedes, nos detenemos en esa historia tantas veces ocultada, no contada o mal contada, de España en el. Así fue España Y ahí se queda un ratillo más con nosotros, don Lorenzo Ramírez. Don Lorenzo, muy buenas noches de nuevo.

Speaker 1

¿qué tal, encantado como siempre de acompañarle en este ratito que la verdad lo pasamos estupendamente y además todos aprendemos, ¿verdad Porque son episodios de nuestra historia. Fíjese que ahora estamos con el CID, no lo tendríamos que saber de memoria? y estamos todos bastante pez, ¿no? Sobre todo porque lo poco que sabemos está tan manipulado, ¿verdad Por las versiones oficiales que, igual que sucede ahora, pues antes, con menos medios y gracias sobre todo a los sicarios de la historia, pues no hemos podido conocer muchos elementos y vamos con ese Cid que la verdad es que están siendo unos capítulos apasionantes.

Speaker 3

Realmente es así. Bueno, ya sabe que después de que se vaya usted a un bien merecido descanso, aunque sea solo de unas horas, quien viene es Doña Sagrario Fernández Prieto, y ahí entramos ya en la lengua española, que son palabras mayores. Pero bueno, de momento nos quedamos Totalmente.

Destierro: órdenes y cerco en Burgos

Speaker 3

Sí, sí, porque la maltratan mucho. Esa es la realidad. La verdad es que lo de la lengua española eso es sufrimiento y lo demás son cuentos. Bueno, vamos a recapitular. Estábamos hablando de cómo, finalmente, contamos lo que eran los términos del destierro, cómo el rey Alfonso, movido por los envidiosos, decide que el Cid tiene que partir para el destierro. Bueno pues, después de la orden regia, el destierro. Bueno pues, después de la orden regia, el Cid con su gente sale de Vivar, llega a Burgos y allí, en Burgos, parece ser que se encuentra lo que significan las órdenes del rey, porque don Alfonso VI, excediéndose un tanto en lo que se podía hacer con un vasallo al que se desterraba, había ordenado que no se diese posada ni se vendiese vianda al Cid ni a su gente. Es decir, ni se le puede alojar ni se le puede vender comida. Y en caso de que alguien lo aloje o le venda comida, entraría en una situación de desobediencia ante el rey. Y eso se paga con la confiscación de bienes y la ceguera.

Speaker 1

Mesnadas incluidas. Las mesnadas tampoco se les podía dar de comer, ¿no?

Speaker 3

Exactamente cosa parecida, con lo cual ya se puede usted imaginar que, en fin de esto, como se enteran en la agencia tributaria, aparte de que te roban todo lo que tienes, te saltan un ojo o algo así. O sea que no les demos ideas, pero pasa esto.

Martín Antolínez y el cofre de arena

Speaker 1

Lo que sucede cuando él llega a Burgos Después de haberse comido, casi 100 kilómetros desde Vivar.

Speaker 3

Exactamente desde Vivar, que no está mal Y nadie le abre la puerta, ni cosa parecida. Sin embargo, hay un caballero burgalés que se llama Martín Antolínez, que le dice yo me voy con vos. Y entonces Martín Antolínez, jugándosela, porque hay gente verdaderamente noble en esta vida le proporciona pan y vino al Cid y a sus caballeros y como sabe que le va a caer la del pulpo en cuanto que lo sepa, el rey Alfonso VI se va Y eso sí, aprovecha además para conseguir que al Cid le den un crédito unos judíos de Burgos. El episodio del préstamo de los judíos es uno de esos episodios que tú lees. El cantar es histórico, pero tú lees el cantar de Mio Cid.

Speaker 3

Aquí les hace una charranada a los judíos de campeonato, pero queda como que es lo que se merecen. En el Mío Cid los judíos son denominados Raquel y Vidas Vidas. Muy posiblemente es la traducción al castellano del nombre Jaim. La gente lo habrá visto en multitud de ocasiones, en novelas, en películas. Y entonces el Cid les dice que sí, que les va a entregar una garantía, que es el famoso cofre del Cid que dentro no lleva joyas sino pedruscos en la versión literaria se ponía joyas.

Speaker 1

No, no, no finge lo de las joyas, llevaba arena. Entonces hay quien habla de la arena y quien habla.

Speaker 3

No no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no no no no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, o sea hombre hay que reconocer que conseguir engañar?

Speaker 3

a unos usureros judíos es una hazaña. No digo que sea moral, es una inmoralidad y no debería hacerse. Pero vamos, eso dice que aquí el Martín Antolínez y el Rodrigo Díaz de Vivar tontos no eran O sea debían de tener un talento persuasivo. Me imagino que en el caso del Cid, perfecto, persuasivo. Me imagino que en el caso del Cid, por las veces que había actuado como embajador, pero no debía de ser pequeño y más, en desterrados De Burgos, el Cid marcha a San Pedro de Cardeña, donde estaba Doña Jimena, su mujer, donde se había refugiado y donde estaban los niños estaban Diego, cristina y María, el mayor que era tenía seis añitos, a la sazón. La despedida, pues, es una despedida tristísima. En el cantar dice que se separaron como se separa la uña de la carne.

Despedida en Cardeña y suma de mesnadas

Speaker 3

Pero lo cierto es que, a medida que el Cid Campeador iba abandonando el territorio de Castilla, tenía un plazo de nueve días que era legal. Había veces que los reyes te daban hasta 30 días para marcharte, pero los nueve días. Aquí era obvio que no le iban a dejar que se fueran con menos. Y durante ese plazo de nueve días van aumentando los caballeros que se suman al fin, en el momento en el que él pasa el puente de la Arlanzón, después de pasar por el monasterio de San Pedro de Cardeña, él ya tenía 115 caballeros a sus órdenes. Cuando finalmente sale de Castilla, pasando por la sierra de Miedes y al pie del castillo moruno de Atienza, contaba con 300 lanzas, lo cual desde luego indica que el Cid era un personaje muy admirado y que ofrecía pero realmente mucha confianza para que hubiera centenares de caballeros dispuestos a abandonar la tierra de Castilla con esa celeridad también porque estamos hablando que duplicó prácticamente en días.

Speaker 1

En muy pocos días duplicó fuerzas.

Ley del destierro y opción de guerra

Rumbo a Zaragoza vía Barcelona

Speaker 3

Efectivamente Sucede entonces una cosa que es muy interesante La ley de Castilla permitía que un súbdito, un vasallo que había sido desterrado por su señor, le hiciera la guerra a su señor. Este era un privilegio del vasallo desterrado que, por ejemplo, la ley de las doce partidas de Alfonso X el Sabio lo va a mantener todavía. Es decir, si efectivamente una persona es desterrada sin delito, tiene el derecho de combatir a su rey. Y aquí el Cid evidentemente podría haber combatido al rey Alfonso. Y a continuación se mete por el Valle del Jalón con destino al reino moro de Zaragoza. Y aquí hay que aclarar varias cosas. Una de ellas y es muy interesante, dice mucho del Cid es que cuando él va camino de Zaragoza, le informan de que la mujer del cocinero que lleva acaba de dar a luz. Y entonces la pregunta inmediata del CID es bueno, y las señoras castellanas cuántos días suelen convalecer en el lecho después del parto? y entonces le dicen el número de días que las mujeres que acababan de dar a luz pasaban descansando en el lecho. Y el Cid da orden de que las tiendas no se levanten hasta que pase ese plazo de tiempo.

Speaker 3

Esto es una anécdota, no sabemos si totalmente histórica, totalmente legendaria, pero que explicaría la enorme popularidad que tenía el Cid entre sus mesnadas. Es decir, era el personaje que, bueno, por un lado podía alternar con reyes, pero al mismo tiempo, por otro lado, era el personaje que le preocupaba la buena salud de la cocinera que acababa de dar a luz o cuál era la situación de sus hombres. Y claro, generalmente esa gente que sabe colocarse a pie de tierra, acercarse a sus hombres, estar con ellos, suelen ser personajes, sobre todo en el terreno militar, que efectivamente tienen muchas posibilidades de ser populares, y es desde luego el caso del Cid. El Cid, en un primer momento, está pensando en ir a Zaragoza, pero se desvía del camino para pasar por Barcelona. Hay que decir, y esto es muy importante, y por eso, cuando alguno dice que el Cid era un mercenario, lo único que demuestra es que él es un ignorante, que no es que el Cid se ofreciera como mercenario, es decir, a mí me ha desterrado Alfonso VI y entonces yo me vendo como un mercenario. Eso no es cierto, es decir, es la errónea interpretación del que no conoce lo que es la historia de la época.

Barcelona desprecia y el viraje estratégico

Speaker 3

La historia de la época lo que muestra es que cuando una persona era desterrada, por ejemplo, de León o de Castilla o de Galicia, el sitio ideal para marcharse era el reino de algún rey moro. Es decir, de la misma manera que, por ejemplo, la persona que sale zumbando de Venezuela, de Cuba, de Bolivia, etc. Sus sueños de llegar a los Estados Unidos. Algunos, encima enloquecidos, piensan que llegar a Miami. Bueno, pues, lo cierto es que, en esa época, cuando alguien era desterrado, el lugar mejor para marcharse era un reino moro. Hay que recordar que fue lo que pasó con García, hay que recordar que fue lo que pasó con Alfonso VI. Es decir, esta gente no se convierte en mercenarios. Lo que sucede es que son conscientes de que son muy valorados precisamente por los reyes moros.

Speaker 3

Y aquí, además, en el caso del Cid, cuando él se dirige a Barcelona muy posiblemente porque el Cid tenía un talento no solo táctico sino estratégico él está pensando en continuar esa política castellana de expansión hacia Levante, que ya veremos que al final de su vida le va a llevar a conquistar Valencia.

Por qué no era mercenario

Speaker 3

Y en ese momento, efectivamente, el Levante pasa por Barcelona. Claro, quien está en Barcelona es el conde Berenguer. El conde Berenguer, en esos momentos, está sobre todo con problemas fronterizos. Y qué necesidad tenía él de acoger a un desterrado castellano, de manera que el Cid, en vez de ser bien acogido en la corte de Barcelona por Berenguer. Lo que se encuentra es con un desprecio. Hay un sobrino de Berenguer que le ofende en un momento determinado y entonces el Cid se marcha y les dice a los de Barcelona que allá se las apañen ellos solos. Y entonces es cuando se dirige hacia el rey de Zaragoza. Insisto el hecho de ir a Zaragoza como rey moro. No es porque se ofreciera como mercenario, sino porque el lugar ideal, por no decir obligado, de los desterrados de Castilla o de los desterrados de León era siempre esos reinos nuevos donde se les acogía muy bien.

Speaker 1

Porque ese fue el que le desterró a el. Alfonso.

Speaker 3

VI a Toledo, efectivamente.

Speaker 1

Pocas opciones había. ahí también Había dos o tres y la de Zaragoza.

Speaker 3

Estaba muy bien, porque en esta Zaragoza, que era como los árabes llamaban a Zaragoza, originalmente César Augusta, desde el año 1046 había reinado Moctadir Benhud. Este Moctadir Benhud le llamaban Abu Jafar y de ese Abu Jafar viene Al Jafaría, que es la aljafería de Zaragoza. Es decir que esa Zaragoza, que era la famosa Ciudad Blanca, en la que, por cierto, el Cid había combatido 14 años antes, pues ahora era una Zaragoza próspera, pues ahora era una Zaragoza próspera El mismo Moctadir era un personaje que no sabía administrar su reino como pasaba con todos los reud. Jafar, el que ha construido la aljafería, le sustituye su hijo Mutamín. Y claro, mutamín está encantado porque Mutamín era un hombre culto, era un hombre al que le gustaba la filosofía, era un hombre que además vivía ascéticamente.

Zaragoza andalusí: Mutamid y la Aljafería

Speaker 3

Y de pronto descubren el Cid, el personaje que le va a gobernar el reino y le va a quitar de preocupaciones. De hecho, se suele utilizar en alguna fuente histórica, la referencia a que el Cid protegía Zaragoza. Y ¿era verdad? Efectivamente era así. El Cid va a ser un personaje verdaderamente notable, que inmediatamente provoca el temor de la política de alrededor, por ejemplo al Hayib de Tortosa y Lérida, que era un rey moro, pues inmediatamente pide al conde de Barcelona y al rey de Navarra y Aragón, sancho Ramírez, que organicen una coalición contra el Cid, porque se da cuenta de que con el Cid en Zaragoza, él que reina en Tortosa y Lérida puede tener los días contados, como además tanto Navarro Una intervención que inician ellos.

Speaker 1

Es importante tener esto en cuenta, porque el Cid ahí no estaba realizando ninguna operación de expansión.

Speaker 3

Lo que estaba descendiendo el territorio es que es importante, exactamente claro en el caso del conde de Barcelona como en el caso del rey de Navarra y Aragón. La idea es que con este cerca esto es un peligro, y entonces esto sería lo que se suele denominar ahora un ataque preventivo.

Speaker 1

Y Denia dependía de Lérida, también importante lo que hoy es Denia, la comunidad valenciana entonces pertenecía a Lérida, también importante esto.

El Cid como protector de Zaragoza

Speaker 3

Efectivamente claro. ¿Qué sucede? Bueno, pues, inmediatamente, en cuanto que el Cid se entera de que vienen a por él, lo que hace es que sale de Zaragoza con su hueste, llega hasta Peralta de Alcofea, que estaba muy cerquita de Monzón en el primer día, y al día siguiente sale hacia Monzón. Y aquí se produce uno de esos episodios, ya ocupando Tamarite, que es tremendo porque el Cid, que va con una docena de sus hombres, es sorprendido por 150 aragoneses. Bueno, los hace huir, captura a 7, te imagines 12 contra 150, anda que los aragoneses ese día se lucieron vamos, ahí. yo me imagino que en cuanto que vieron que caían los primeros, el resto consideraron que lo más prudente era volver, grupas al caballo y salvarse, y aún así siete cayeron prisioneros.

Speaker 3

El CID no pide rescate por ellos, no los maltrata, los mantiene unos días prisioneros y finalmente los deja en libertad, lo cual es muy inteligente porque, claro, da la idea de que, efectivamente, a aquellos que se rindan, el Cid no les va a imponer unas cargas tremendas, con lo cual, pues, hay gente que está encantada de rendirse Contra el Cid. sale en los ejércitos de todos los condados catalanes, salvo el de Payas, y ahí aparecen condes y demás potestades en ayuda de Al-Hajib e incluso llegaron a venir gente del otro lado del Pirineo, lo cual no impide ni mucho menos que el Cid continúe sus conquistas sobre Lérida y que, en un momento determinado, ya en el colmo, en una batalla cerca de Tamarite, no solo es que acaba con los enemigos, sino que incluso captura al propio conde de Barcelona A la batalla de Tebar ¿no?

Coalición contra el Cid y respuesta táctica

Speaker 3

Exactamente muy cerquita del castillo de Tamarite. Y claro, ya puede usted imaginarse lo que esto significó de humillante para el conde de Barcelona, porque es un episodio tristísimo, y además lo que significó para los demás, porque aquí al Hayib, y los condes catalanes, pues, tan mal como los aragoneses, en cuanto que empezaron a recibir mandobles, pues decidieron que desaparecían del lugar, hasta el punto de que el propio Berenguer de Barcelona cae prisionero con mucha de su gente. El campeador se los lleva a Tamarite, se los entrega a Mutamín, pero al cabo de cinco días los deja que se vayan libres, en el sentido de decir y así acabamos con todo esto.

Speaker 1

El regreso. Recupera también don César, disculpe su anterior trabajo, vamos a decirlo así de juez cuando empieza a intervenir en contiendas, precisamente en Denia.

Speaker 3

Efectivamente, efectivamente Y al mismo tiempo, lo que tiene es una recepción gloriosa cuando regresa a Zaragoza, es decir vamos. Estos no se creían lo que había sucedido. La veneración que sentían sobre él era tremenda y el propio Mutamín coloca al Cid como su mano derecha, por encima de notables musulmanes, pero en el sentido de que, efectivamente, este es un personaje que lo vale. Mutamín, además, parece ser que fue extraordinariamente espléndido con el Cid. Le hizo donaciones, le regaló muchas piezas de orfebrería y platería y él se sentía pues, realmente muy seguro Y esto no sentó bien algunos círculos.

Speaker 1

¿verdad Esto?

Peralta, Monzón y la emboscada fallida

Speaker 3

no sienta bien. Esto es algo que no gusta porque efectivamente la gente se percataba de que, al final, ese reino de los Benihut, en la Ciudad Blanca, en Zaragoza, pues era un auténtico protectorado del Cid Protectorado, he dicho sea de paso, al que llevaban aspirando desde hacía mucho tiempo los reyes de Navarra, de Castilla de León y los condes de Barcelona. Pero el que finalmente consigue hacer esto es precisamente el Cid Insisto, un Cid que no es un mercenario, como hay quien repite, sino que realmente es un personaje que toma el camino de todos esos nobles, de todos esos vasallos que van al destierro y que donde se van a colocar mejor que con el rey moro de turno? quien los va a proteger mejor que el rey moro de turno? En Zaragoza se va a quedar el Cid hasta pero esto ya lo veremos la semana que viene hasta que le llamen del destierro.

Speaker 3

Es decir, el Cid se ha lucido, les ha dado un varapalo impresionante no sólo a ese rey moro de la zona del sur de lo que ahora es Cataluña, el norte de lo que ahora es Aragón, no solo le ha dado un varapalo a ese rey de Navarra y Aragón, no solo le ha dado un varapalo al conde de Barcelona, sino que ha demostrado que es un personaje de primerísimo nivel, cosa que por otro lado llevaba haciendo desde hace mucho tiempo Desactivó alguna conspiración interna, también con el fondo VI por medio, con lo cual también eso que no había podido hacer en el caso de la corona de Alfonso VI, que fue desactivar esos intentos de conspiraciones, lo logró y al final, bueno, pues se hace con un puesto de responsabilidad por petición del propio monarca árabe.

Speaker 3

Exactamente que lo convierte en una especie de gran visir. Sería el equivalente del gran visir. Bueno pues, el Cid, que en última instancia no es un mercenario, aunque haya gente que ha escrito algún libro sobre el tema y diga este tipo de disparates, más de uno hay Más de uno?

Tebar: captura del conde de Barcelona

Speaker 3

hay, bueno, pues lo que sucede es que finalmente va a ver cómo le levantan el destierro hablaremos de ello la semana que viene y regresará a casa sin ningún tipo de rencores, ni resentimiento, ni resquemores, porque, al final, una de las marcas de los grandes hombres es precisamente la ausencia de resentimiento, de rencor, de resquemor y el saber decir pelillos a la mar y tirar adelante. Y el Cid, desde luego, era un gran hombre.

Speaker 1

Pues un placer don César, como siempre, Como siempre Ese destierro en Zaragoza, tampoco conocido también.

Speaker 1

Y luego, sobre todo, esa idea que usted ha dejado caer y que bueno, de la cual yo además he sido víctima, con lo cual es que doy fe a esa idea de que al final, el circo en el destierro, de alguna forma va a trabajar para el mejor postor, se vende al mejor postor. No es cierto Que además estira piedras junto a nuestro propio tejado. Porque que lo dijeran no historiadores extranjeros, lo podríamos comprender, que lo digan españoles, cuando realmente, pues, cuando se hace un análisis certero de las fuentes y de los datos, más allá del propio cantar de Mio Cid, que hay fuentes históricas más allá y más cercanas que el propio cantar, pues así lo demuestran. Pero bueno, ese es el mal de iba a decir de nuestros tiempos. Aquí estaban en el año 1080-1090. La batalla de Tebar fue en el 1090, fíjese, se ha llovido y seguimos con los mismos problemas de percepción y, sobre todo, de conocimiento de nuestra historia.

Clemencia, prestigio y mano derecha de Mutamín

Speaker 3

Bueno, y además que en algún caso esto ha sido la mala querencia de algunos autores aragoneses, que eso tiene una larga historia, es decir, el Cid no solamente le calentó la badana al rey de Aragón, sino que además es el personaje que en última instancia se lleva bien, sabe llevarse bien con el rey moro de Zaragoza. Es decir, es el que viene de fuera y demuestra una brillantez que no tienen los naturales del lugar Y esto de Arag, esto no se perdona.

Speaker 1

Y la negativa que eso también es otro elemento recurrente, la negativa a asumir datos y hechos contados por autores musulmanes Y como son autores musulmanes ya nos están mintiendo y entonces, aunque sea tirando las piedras junto a nuestro propio tejado, creamos una historia paralela, o paralelos.

Speaker 3

Así se escribe la historia en España, no nos vamos a engañar tampoco, don Lorenzo. Bueno, un abrazo muy fuerte y nos encontramos mañana en el Despegamos.

Speaker 1

Fuerte abrazo Mañana. Despegamos Hasta mañana.